5 prácticas extremas que no conocías del BDSM

Vale, quizás lo primero que no sepáis es qué significa el BDSM, se trata de un acrónimo que recoge los términos bondage, dominación y sadomasoquismo. Seguro que os sonará eso de “tío eres un masoca”. Vamos, que te da placer que te azoten, que te hagan daño. Pues bien, esa es uno de los pilares de esta práctica sexual, pero normalmente el BDSM se entiende cuando hablamos de situaciones de poder, es decir, convertirte en sumiso y obedecer las órdenes de otro. Ojo, siempre y cuando todo esté previamente hablado y ambas partes sean conscientes de ello. El BDSM no es algo nuevo, está incluso considerado como una subcultura por tener una identidad social definida y unitaria con un argot propio y autónomo.

El someter a otra persona bajo tus directrices en un contexto sexual no significa que luego seas una persona dominante en situaciones ordinarias. No. Debe separarse la práctica sexual de la vida personal o profesional. ¿Habéis visto alguna vez la escena de señores gordinflones que van a cuatro patas mientras sus amas los pasean con la correa? Eso se conoce como pet play, un juego de roles dentro del BDSM, pero no todo es eso. Hay más, mucho más. Todo es curiosísimo y de lo más variopinto. Puede parecer una perversión. Qué coño, todo lo que rodea al sexo es tildado de perverso, quizás por ello da más excitación encontrarte atada a una cama, con los ojos velados y que tu pareja permita que una mujer entre para lamerte todo. Pero nada, seguimos aprendiendo cosas nuevas del terreno sexual.

Si acabas de conocer esta subcultura, aquí tienes una lista de cinco prácticas extremas del BDSM para mayor conocimiento. Ruego no practiquen esto -sin la supervisión de un adulto-. No hombre. No te olvides de que es sexo, el único objetivo es producir placer –en este caso a través del dolor– y satisfacer unas necesidades tanto físicas como mentales. Pero en serio, esto es chungo si no estás metido de lleno en el BDSM.

  1. Suspensión

Se trata de “volar”, de no tocar el suelo para que el amo haga contigo lo que desee. Atada por las muñecas, por la cintura, o con arneses de suspensión, la persona sumisa está en tensión constante desde el techo; mientras que el que adopta el rol de amo juguetea con el cuerpo completamente suspendido en el aire. Si quieres intentarlo desde casa, te aconsejo que recapacites y que vayas a la mazmorra más cercana.

  1. Cinching

Existe el fetichismo del látex. Por las redes han circulado la experiencia de personas que obtienen placer y que se masturban cuando están cubiertos de látex de los pies a la cabeza. En el sadomaso también se realiza esta curiosa práctica. El que ejerce el rol de amo rodea el cuerpo del sometido con cinta de látex, americana… vamos, hacer una momificación en toda regla. El cinching se considera un subgénero del bondage.

  1. Autoasfixia

No todo es atarse al cabecero de la cama, la autoasfixia es una de las prácticas eróticas más peligrosas que hay y registra un elevadísimo número de muertes “accidentales”. Quedarse poco a poco sin respiración puede producir placer durante las penetraciones, ya sea dificultándose la respiración a uno mismo o a través de la pareja para alcanzar el éxtasis sexual. ¿Te atreves? Cuidado, es un ejercicio que desaconseja una gran parte de las organizaciones y personalidades de la cultura del BDSM, los fallecimientos pesan en la conciencia.

  1. Branding

¿Conocéis esa expresión de “no juegues con fuego”? En el BDSM se la saltan ya que el branding consiste en realizar marcas y señales en el cuerpo con fuego. Por ejemplo ser registradas, como las vacas, con una varilla de hierro calentada al rojo fuego.

  1. Tortura de pene

Hombres sensibles que no obtengan placer a través del dolor, no lean esto. Esta práctica es clara, no lleva anglicismo alguno. Trata simple y llanamente de torturar toda la zona íntima del hombre de todas las formas imaginables. Quizás todavía no sepas que lo tuyo es que torturen tu pene, el glande, el escroto o los testículos con cera caliente, fustas, palas de madera, corriente eléctrica, hielo, pinzas de tender… Oye, si tienes un piercing en el glande y tuviste una erección después de que te introdujeran la aguja, la tortura de pene es lo tuyo.