Ahora, ser friki es ‘cool’

Quería darte la bienvenida, querido lector, al espacio que se me ha prestado para que a partir de ahora te cuente mis más oscuras divagaciones. Sí, tampoco es que quiera asustarte, pero ni más ni menos será eso. Aquí, cada vez que pueda, pienso dar rienda suelta a lo que se me pase por la cabeza sin miramientos de si caeré bien por lo que escriba o caeré mal. Es curioso, porque cada vez que uno se auto disculpa de esta manera es porque va a caer mal.

Pero entremos en materia, hacía tiempo que me apetecía hablar sobre este tema y, es ahora que tengo tu atención, cuando lo voy a hacer. El título del artículo no deja lugar a dudas de lo que voy a hablar. Y, oye, el valiente que quiera que venga y me lo rebata, que aquí le voy a dar razones de sobra para traerlo a mi particular lado oscuro.

Pero para entender esa afirmación, lo lógico es tirar de memoria e ir en busca de mis años de escuela. No hace tanto de ello, soy un pipiolo todavía de treinta y dos tacos, pero sí es cierto que tuve la suerte de vivir aquella maravillosa época que tan buenos recuerdos me traen. Y una mierda. No, no me entiendas mal, todo tiene que ver con el trasfondo de todo el meollo.

Y es que por aquel entonces yo era un enamorado de la nueva cultura conocida como la del videojuego. Pero no sólo de eso, adoraba ver Dragon Ball cada día, Bioman era mi serie favorita y Pegaso me daba su fuerza cada vez que lo necesitaba. Créeme cuando te digo que, por aquel entonces, ser fan de todo aquello era de todo menos guay entre los de mi edad. La palabra friki (o como te dé la gana de escribirla) se ha puesto de moda ahora, pero antes, sencillamente, éramos bichos raros. No era tan molón llevar una camiseta que llevara el logo de Atari, de Nintendo o con la tipografía de cualquier serie de televisión de moda. No, no nos equivoquemos, aquello era sinónimo de burlas, de insulto fácil y de ninguneos por parte de aquellos que iban de duritos por la vida.

Sé sincero y piensa, si has vivido la época, si irías diciendo por ahí con tanto orgullo a todo el mundo que has visto el último de Juego de Tronos y que lo has flipado mucho. Sí, puede que entre tu círculo de bichos raros (y amigos para toda la vida, todo hay que decirlo) sí, pero no se ocurría ir por el colegio o instituto insinuando eso. Más que nada porque acabarías algo, digamos, mal.

Parece que estoy soltando una especie de trauma o algo parecido, pero nada más lejos de la realidad. Te sitúo en contexto de algo que se ha vivido y que está ahí. Más de uno estará asintiendo ahora con su cabeza mientras llora sobre la pantalla de su dispositivo.

Pero, ojo, lo verdaderamente curioso es cómo la vida da, de repente, un giro de ciento ochenta grados. Ahora, esas mismas personas que antaño se reían de los que pensábamos que Super Mario era Dios llevan sus camisetas porque es la moda. Ahora, llevar un símbolo de Juego de Tronos estampado en cualquier prenda es sinónimo de estar a la última. Pero lo más curioso de todo, es que la mayoría de esas prendas se venden en tiendas concebidas, en un principio, para vestir a esa gente que prefería la Ruta del Bacalao a ver una buena serie de televisión (ojo, ambas cosas compatibles, pero normalmente eras de uno o del otro lado). Sabes de sobra de qué tipo de tiendas hablo. Y es más curioso cómo esa gente que despreciaba a los bichos raros ahora las visten y, además, se tragan todas esas series de culto para estar a la última.

Supongo que buena parte de culpa la tiene el cambio de los términos empleados para referirse a ciertos comportamientos que, coño, tienen hasta glamour. Ahora, el bicho raro es friki (pero como ya hemos visto, esto engloba tanto que lo de bicho raro se ha quedado muy atrás), al que le gustan los videojuegos es gamer, al que le gusta el manga es Otaku y el que roba delante de nuestras narices, político (ups, me desvié).

No pretendo criticar el auge del movimiento freak, ni mucho menos, es más, como bicho raro de toda la vida, no podría sentir más orgullo. Peeeeero, no deja de parecerme curioso como la vida da vueltas y, de lo que en un día te ríes, al otro puedes verte dentro de eso demostrando que no dejamos de ser animales de modas. Y ahora, la moda es ser friki. Y que sea por muchos años.

Nos vemos en el próximo, ¿no? Cuéntame qué te ha parecido en mi twitter: @BlasRGEscritor.

2 opiniones en “Ahora, ser friki es ‘cool’”

  1. Viendo Stranger things (lo que no me convierte en nadie especial, cuidao ahí) comentaba con mi hermana una cosa:
    Si partimos del hecho contrastado y CIERTO de que los frikis del colegio e instituto eran un grupito muy pequeño de los cientos de estudiantes de cada centro y ahora resulta que TODOS éramos esos frikis en el colegio e instituto, ¿qué pasó con esa inmensa mayoría que no era friki? ¿Qué clase de holocausto o genocidio se produjo entre 1999 y 2010 para que desaparecieran sin dejar rastro de la faz de la tierra?

  2. Estoy en parte de acuerdo, pero al Cesar lo que es del Cesar, gracias a Hollywood,sus superheroes y sobre todo a Peter Jackson con el Señor de los anillos, el fandom (palabro mucho más bonito y definitorio que friki), se ha convertido en mainstream (otro palabro).
    Los que leíamos Ciencia Ficción o Fantasía, jugábamos al rol, etc, si eramos raritos. Siento discrepar, pero ver Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco etc, no estaba considerado como raro, ya que al emitirse en la caja tonta llegaba a más público y estaba asimilado por la sociedad (mainstream). Ahora bien, por ejemplo el leer los mangas de Dragón Ball ( encima se leen al revés!!), si era de “raritos”.
    En lo personal, aquí te tendré que dar la razón, yo siempre he defendido a capa y espada entre mi circulo de amistades, poco afines a estos temas, las novelas, comics y películas (de serie B la mayoría). Hoy en día son ellos los que se acercan a que les reparta un poco de sabiduria en forma de recomendaciones, indicaciones y opiniones sobre estos temas.
    Y dijo alguien an alguna parte: ¡¡¡Como hemos cambiado!!!

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