Blood Rage, el juego que me trajo aquí

A veces encuentras algo en tu camino que te cambia por dentro. De repente, te encuentras a la vuelta de la esquina con esa chispa que necesitabas para que tu cabeza saltara por los aires y te planteases cómo has podido vivir sin ello todo este tiempo. 

Ahora hace un año que cayó en mis manos Blood Rage (Edge Entertaiment), un juego de mesa de Eric M. Lang (Arcadia Quest, XCom o el reciente Dolores HMS) que acababa de salir a la venta sólo unas semanas antes y que me conquistó a primera vista. Lo tenía todo: un tema atractivo, unas reglas asequibles y un montón de miniaturas, algunas de ellas de un tamaño más que considerable. Fue el juego que consiguió engancharme a esto y uno de los que más horas de diversión y quebraderos de cabeza me ha dado. Se lo recomiendo a cualquiera que quiera empezar en los juegos de mesa un poco más serios. Es una apuesta segura. 

Odín vaticinó la llegada del Ragnarök, el fin de los días, pero no encontró la manera de detenerlo. Nuestro clan vikingo ha decidido que la mejor manera de espera que llegue este cataclismo es haciendo lo que mejor saben hacer: conquistar y saquear en busca de gloria eterna. En Blood Rage cada jugador representaremos un clan vikingo en lucha con el resto de clanes por el dominio de los pocos territorios que aún no han sido destruidos por el Ragnarök. 

El juego se desarrolla a lo largo de 3 Edades (rondas) y cada una de ellas tiene unas cuantas fases. Al principio de cada ronda repartiremos las cartas de esa Edad entre los jugadores y haremos un draft. ¿Un qué? Draft es una mecánica que consiste en quedarnos una carta de todas las que hemos recibido. Pasamos las cartas sobrantes al siguiente jugador y nosotros recibimos las del jugador anterior. Nos quedamos una carta de estas que acabamos de coger y volvemos a pasar. Así sucesivamente. Esto hace que podamos elegir algunas de las cartas que más nos interesan y que conozcamos (al menos en parte) que cartas pueden tener el resto de jugadores.

Ahora llega la fase principal del juego. Jugaremos por turnos y en cada uno de ellos podremos hacer una acción a elegir entre: mejora (jugar una carta de mejora para mejorar nuestro clan), misión (jugar boca abajo una carta de misión de nuestra mano), invasión (poner una miniatura en una provincia del tablero), marcha (mover miniaturas de una provincia a otra) y saqueo (intentar hacernos con la recompensa que otorga una provincia en la que tenemos presencia). Casi todas estas acciones tienen un coste de furia y arrancamos el juego con sólo seis unidades para gastar en acciones. En el momento que agotemos nuestra furia no podremos realizar más acciones. Las recompensas que podemos conseguir en las provincias suelen ser mejoras que nos permitirán tener más furia al principio de las sucesivas Edades, aumentar el número máximo de miniaturas permitidas de nuestro clan en el tablero (cuatro al principio) o aumentar la cantidad de Gloria que recibimos por ganar batallas (tres cuando empezamos). Y es que no lo he dicho aún pero el ganador de la partida será el clan que más Gloria haya acumulado al final de la tercera Edad. Esta Gloria puede generarse tanto al ganar batallas como por la realización de misiones o incluso por morir gloriosamente durante el Ragnarök.

Al principio de cada Edad se revela qué provincia será devastada por el Ragnarök al final de la misma. Llegado este momento todas las miniaturas que estén en este territorio mueren. Cerca del tablero principal tendremos otro pequeño que representa el Valhalla donde van a parar todos los personajes que mueran durante el juego. Al final de la Edad todas las miniaturas vuelven del Valhalla y podremos usarlas en la siguiente. 

Inicialmente cada clan dispone de un líder, ocho guerreros y un barco (que colocaremos en los espacios de fiordo entre provincias). Más adelante podremos reclutar alguno de los monstruos con habilidades especiales: Soldado de Hell, Caudillo Enano, Elfo Oscuro, Valquiria, Bruja Völur o los impresionantes Troll, Serpiente Marina, Gigante de Hielo y Gigante de Fuego. 

Las batallas se resuelven por mayorías. Cada jugador juega en secreto una carta de batalla (carta roja) que aporta una determinada Fuerza. Sumaremos la Fuerza de nuestra carta a la Fuerza de nuestras miniaturas y el clan más fuerte gana la batalla. El clan ganador mantiene sus tropas en el tablero mientras que los clanes perdedores mandan todas sus miniaturas al Valhalla. Por el contrario el ganador tendrá que descartar la carta jugada mientras que los perdedores podrán conservarla para posteriores encuentros.

Una de las cosas que más me gusta de este juego es que, a pesar de que está pensado para que haya muchos enfrentamientos directos entre los jugadores, no es necesario ser el más fuerte para ganar la partida. Gracias a las mejoras que hagamos en nuestro clan y a algunas cartas de batalla puede ser que ganemos Gloria cada vez que muere una miniatura nuestra o perdemos una batalla. También podemos acumular mucha Gloria a base de cumplir misiones. Si bien suele triunfar más la estrategia belicosa, doy fe de que se puede ganar usando otras estrategias.

Blood Rage es un juego de mesa que mezcla perfectamente las reglas de un juego estratégico de mayorías con una producción espectacular que lo hace muy temático. Seguro que alguna vez te ves tentado de reclutar al impresionante Gigante de Hielo aunque no sea la mejor opción sólo por verle pasearse por el tablero con la peana de tu color.

Hay disponibles varias expansiones para el juego que aportan más opciones distintas por si ya te has cansado del original: Dioses de Asgard, Místicos de Midgard y Expansión para 5 jugadores. No puedo contar mucho más porque solo he probado la última y de ahí viene mi única pequeña nota negativa a Blood Rage: Cuando pruebas el juego con su expansión para cinco jugadores tienes la sensación de que en realidad el juego está diseñado para ese número y habría estado bien que se incluyera este quinto jugador en su caja básica. 

3 opiniones en “Blood Rage, el juego que me trajo aquí”

  1. Pues me han entrado muchas ganas de probarlo, sobre todo por lo que dices de que es un juego asequible ¿Es tu favorito?

    El Juegonauta

    1. Ahora mismo tengo otros juegos preferidos. He ido tirando poco a poco hacia euros más puros. Pero este no saldrá nunca de mi ludoteca. Es un gran juego y sigue saliendo a mesa de vez en cuando.

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