El niño perdiz

Aquel hombre pasaba tanto tiempo fuera de casa en busca de perdices que su hijo deseó convertirse en una de ellas. Y con tanta fuerza lo deseó, con tanta ilusión y esperanza, que no tardaron en salirle las primeras plumas bajo del cuello.

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Si escribes, ¿eres escritor?

Hugo escribe sobre la mesa de una cafetería con aroma a café americano. Las humeantes tazas de los que le rodean, sumidos en sus insignificantes tareas, sumerge aquel local en una densa niebla cargada de cafeína que les mantiene despiertos, tecleando como seres revolucionados. Leyendo como devoradores de historias e incluso hablando cual lírico charlatán. Todo tiene cierto encanto dentro de esa cristalera empañada. El trombón de Curtis Fuller ameniza el paso del tiempo que, fugaz, les separa de cualquier otra realidad. La vida sucede allí dentro, por un momento, son lo que quieren ser, sin necesidad de ofrecer mayores explicaciones. Nadie pone en entredicho las mentiras del resto porque allí todo es cierto. Pintores, escritores, anónimos entrenadores de clubes de primera o incluso de la selección nacional conviven con la cabeza bien alta, como quien comparte protagonismo en un cuadro renacentista. Continuar leyendo “Si escribes, ¿eres escritor?”

‘Hórror vacui’

Hoy tengo uno de esos días en los que no me apetece hacer nada y no consigo centrar mi atención durante más de cinco minutos en cualquier cosa que haga: escribo una línea, la borro, apago el ordenador; cojo un libro, leo tres páginas, lo cierro; empiezo a ver una serie, me doy cuenta de que hace rato que no me entero de la trama, apago la tableta; miro el móvil, deambulo entre las aplicaciones, lo dejo. Continuar leyendo “‘Hórror vacui’”

Momentos de fútbol

Salió de casa a medianoche. Se vistió de corto y cruzó la puerta sin hacer ruido, como quien cruza el túnel de vestuarios pero a la inversa. Ya no era el de antes, ni mucho menos. El olvido hizo mella en sus recuerdos más esenciales. Comenzó encontrándose perdido en medio de la nada, desorientado, como quien se tele transporta a ninguna parte. Continuar leyendo “Momentos de fútbol”

La parábola del Emprendedor

Dos hombres llegaron a la puerta de una nave industrial en busca de trabajo. Tras hablar con el encargado, les señaló dos montones de cajas y dos camiones. “Si cargáis los montones os daré 200 euros a cada uno” dijo el encargado.

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Hay mentiras que son poesía

Cada mañana me preguntaba lo mismo y le respondía que sí, que habíamos dormido abrazados toda la noche; pero era mentira, yo nunca dormía. Normalmente me limitaba a permanecer inmóvil, llegando a sentir su cálida respiración en mi nuca, como una corriente de aire africano con esencia a berbere. En ocasiones se asimilaba más a la densa masa de aire procedente de las fosas nasales de un rinoceronte blanco, de poco más de 3 toneladas, antes de comenzar una carrera que haría vibrar al miedo allá por donde pisara. Y me abrazaba, como quien se acopla a su nave nodriza. Como un botón, que tras un leve giro se introduce de un modo perfecto en su ojal, pasé a ser el vacío donde ella penetraba y se quedaba a dormir, acurrucada. Y entrábamos en otra dimensión. Una más pausada, donde no sucedía nada. Yo me giraba despacio, como quien pasea por el espacio con una misión establecida, alunizar en su torso semidesnudo. Examinaba cada rincón de su cuerpo, como quien se encuentra cara a cara con una obra de arte inesperada. Fuera, la luz de una famélica farola provocaba siluetas oscuras que danzaban sobre el cabecero, alguna incluso caía al suelo. Sobre sus caderas la sombra de un árbol que asomaba tras la ventana, como queriendo echar raíces en su lado de la cama. El reloj de la mesita era digital, por lo que carecía de ese terrible y molesto tic-tac que tanto echaba de menos. Cuando no hay nada que decir el silencio se convierte en un ruido intenso que ensordece al resto de los sentidos. Continuar leyendo “Hay mentiras que son poesía”

Acción reacción

El desagradable saxo de Kenny G es interrumpido por un agudo timbrazo, también desagradable, aunque algo menos.

Se abren las puertas metálicas de un gran ascensor del que sólo salen una pequeña mujer acompañada de un corpulento calvo.

Ella tararea una alegre canción mientras recorre el hall enmoquetado de una inmensa oficina.

No dice nada pero saluda a todo el mundo con una escueta sonrisa. Continuar leyendo “Acción reacción”

Capítulos apócrifos de Guerra Mundial Z: Montelamancha (España)

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[Espiridión mueve su garrote, rotándolo entre las manos, sentado en una silla de enea desvencijada.]

Montelamancha creo que es la única pedanía de Castilla – La Mancha que está en una colina. Lo fundaron los romanos quitándole la gorra al monte, y luego fue asentamiento árabe, cristiano, hubo un castillo… en un terreno tan llano, 150 metros de altura con mucha cuesta supone una ventaja pa la guerra y desde allí se controlaba to el campo que hay entre Turleque, Tembleque, Madridejos y Villacañas. Nunca fuimos un pueblo porque el espacio arriba’l monte es pequeño, apenas caben 40 casas y somos poca gente, 150 habitantes, casi todos gente mayor, pero eso fue lo que nos salvó. Continuar leyendo “Capítulos apócrifos de Guerra Mundial Z: Montelamancha (España)”

¿Cómo se miden las ganas?

Los martes son peores que los lunes porque la nostalgia no está justificada. Es como cuando llega ese delicado momento en el que sientes que tu cuerpo ha dicho basta; no te queda fuerza en el interior y ves cómo se acerca el fin de tu existencia, pero el termómetro no llega a los 37 grados de temperatura, por lo cual, tu malestar no existe, al menos no para el resto, ya que no estás oficialmente enfermo. Continuar leyendo “¿Cómo se miden las ganas?”

Mamá, quiero preguntarte algo

Querida madre:

Vaya por delante que creo que hemos sido una familia feliz. Durante años, siempre nos hemos dado cariño y nos hemos alimentado muy bien (mi tripa lo corrobora). Papá y tú nos habéis dado una buena vida a mi hermano y a mí y por eso me gustaría agradecéroslo públicamente. Continuar leyendo “Mamá, quiero preguntarte algo”

Barro

Entramos juntos. Me cedió el paso.

Nos miramos de arriba a abajo cuando el otro hacía que no miraba.

Nos juzgamos.

Sus ojos, brillantes pero no alegres. El cuello de su camisa, de marca pero raído y desgastado. Continuar leyendo “Barro”

La incertidumbre

Voy a adentrarme en un terreno pantanoso. ¿Qué es la incertidumbre? En lo más profundo de vuestro cerebro está la respuesta. Y lo sabéis a la perfección pero no lo queréis reconocer todavía. La incertidumbre es una receta de tu madre. Continuar leyendo “La incertidumbre”

Cuando recuerdas lo que olvidas

Me gusta recordar las cosas que olvido. Es como encontrar recuerdos perdidos, convivir con ellos cara a cara en un metro cuadrado y pasar las horas mirándonos a los ojos hasta aprendernos de memoria. Me gusta tener en mente lo que va desapareciendo de mi cabeza. Soy adicto a la sensación de tenerlo todo presente. Continuar leyendo “Cuando recuerdas lo que olvidas”

Los sueños de verdad se alcanzan despierto

Mateo madruga.

Cada madrugada se levanta antes que sus ganas.

Se viste despacio, como en el espacio. Después, pisa el suelo de la cocina, como quien da un gran paso para la humanidad. Su existencia se limita a estar en otra parte, siempre distante. Mientras tanto Elisa, su pareja, yace en el lado más frio de la cama. Hace siglos que no coinciden, creen estar viviendo un sueño y sólo se ven mientras el otro está dormido. Ella trabaja cada noche en un restaurante de cocina Nikkei. Él se deja la vida atornillando piezas en un viejo taller. Los días pasan, pesan y les acercan al abismo. Él la ve acostada cuando comienza el día. Ella se acuesta con él al final de cada jornada. Continuar leyendo “Los sueños de verdad se alcanzan despierto”

La última cena

De esta manera, Jesús, reunido junto a sus discípulos, tomó el pan y dijo: “Uno de vosotros me va a traer el paté y un poquito de vino que he dejado en la nevera. Junto a las gambas”. “¡No te lo crees ni tú!”, respondió Judas desde el fondo de la mesa. Y así daba comienzo la tan famosísima última cena. Continuar leyendo “La última cena”

Amasijo informe

Quizás ya no sea necesaria la unidad formal de la obra para que se lleve a cabo la experiencia estética. Los fragmentos del yo moderno cristalizan en estructuras efímeras. El amasijo informe de identidades discurre por múltiples senderos, a veces paralelos, desdoblados, sin añorar cimientos sólidos. El verso libre, la mezcla de géneros, el arte abstracto, conceptual… Continuar leyendo “Amasijo informe”

Resolución de problemas: divide y vencerás

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Generalmente los problemas grandes se resuelven mucho mejor si se consigue dividir el problema en problemas más pequeños. Esto es lo que se conoce habitualmente como “divide y vencerás”. Continuar leyendo “Resolución de problemas: divide y vencerás”

La soledad de los pilotos alemanes

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Como buen español que se precie, ahora o te buscas trabajo fuera del país o te mueres de hambre, y más si ya eres un señor de 51 que parece que ya no sirve para nada salvo, como mucho, para cuidar nietos o para tareas poco cualificadas porque usted ya es mayor, oiga, ni es dinámico ni audaz. Continuar leyendo “La soledad de los pilotos alemanes”

Habla

El habla diaria se mezcla con tenedores y zapatos, con los asuntos prácticos y las relaciones personales. Transcurre en la calle y en el interior de las casas. Las palabras se tiñen de usos, de emociones, de experiencias: los objetos existen porque han sido tejidos con letras y entrelazados con frases. Continuar leyendo “Habla”