Odiar está de moda

En un principio este artículo iba a tener otro contenido, pero ha sido precisamente pensando en él lo que me ha derivado a este otro. Hoy os voy a hablar sobre mi particular visión sobre una palabra que cada vez se escucha más a menudo, y eso es sinónimo de que algo no funciona bien. Hoy te hablaré del odio.

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Dos bocadillos para el recreo

Paso por la calle de un colegio después del recreo. Dentro de éste poca basura. No es como cuando yo era pequeño, por más que se empeñen en decir, los niños de hoy en día tienen más educación que los de antes. No sé si la tienen, pero al menos la reciben.

No pasa lo mismo fuera. Un ejército de niños sobrealimentados hacen su ritual diario. No tienen hambre o, simplemente, lo que les han puesto de desayuno no les gusta y tiran el bocata al exterior. En un intento de limpiar sus pecados ‘bocatiles’ se deshacen de las pruebas. Decenas de panes con un mordisco o dos, semidesnudos, cubiertos por un papel de aluminio arrugado. Y el foie-gras ennegrecido. El paseo de la vergüenza del hambre y el consumismo. Continuar leyendo “Dos bocadillos para el recreo”

Un poco de prehistoria

—Hola, me llamo Lhya y estoy enganchada al chat.

—Hola, Lhya. Bienvenida a Chateros Anónimos.

Así podría haber empezado una de esas reuniones a las que no habría estado mal asistir allá por 1998.

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Deberes y obligaciones

Mis tardes de los 80 y 90 eran más o menos así: bocata, capitulito de los dibujos que echasen, hacer el gamba y, por supuesto, los deberes. Siempre los deberes.

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¡Arriba la calceta!

Pues sí, amigas y amigos. La calceta, hacer punto, es una actividad llena de beneficios que hoy queremos reivindicar desde aquí. Continuar leyendo “¡Arriba la calceta!”

Misterios ochenteros

A la audiencia en los 80 le cabía un melón. Esa es la sensación que le da a uno cuando ve la cantidad de series míticas con efectos especiales de chichinabo, las actuaciones de medio pelo y las producciones made in ‘estamos pasando muchas fatiguitas’.

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‘A kind of magic’

Cuando mi profesora de parvulitos —palabra que me encanta, aunque ya no se use, porque es decirla y acordarme de los Phoskitos (tragaldabas se nace) que me comía en los recreos, cosa impensable ahora, creo, entre tantos L. Casei Imunitass— me enseñó a leer, yo no podía imaginar que, en realidad, estaba haciendo mucho más que darme la clave para descifrar lo que ponía en los carteles de las heladerías de «Mágala», como me empeñaba en referirme a Málaga (la dislexia hacía que sonase mágico), lugar donde mis padres me llevaron algunos veranos. Continuar leyendo “‘A kind of magic’”

Jaco

El jaco, la heroína, el caballo, el pico… infinidad de nombres para referirse a algo prohibido. Todo lo que es de dudosa práctica se trata con eufemismos.

Amados 80, sí, qué recuerdos: la tecnología empezaba a despuntar, el destape ya era una realidad, las salas recreativas estaban llenas de chicos ociosos, grandes películas en el cine, grandes musicos amenizando las emisoras… y en un rincón o detrás de un coche, un chaval de 22 años perdiéndoselo. Ajeno a la realidad, metiéndolo todo en un cilindro de plástico y empujándolo con un émbolo adentro de sus venas. Como si fuera un desagüe biológico.
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Mis padres no lo hicieron nada mal

Haber tenido un hijo me hace darme cuenta de muchas cosas. Es curioso, porque es algo que siempre me advirtió mi madre pero que nunca quise escuchar. Recuerdo haber escuchado en más de una ocasión la típica frase: “Cuando seas padre entenderás muchas cosas”. Y no puedo más que darle la razón. Continuar leyendo “Mis padres no lo hicieron nada mal”

Nostalgia

La nostalgia es una enfermedad bonita mientras no lo lleves al terreno de la obsesión. Personalmente, yo soy uno de esos nostálgicos-no-obesivos a los que les gusta recordar su infancia. Y cuando digo recordar, me refiero a que me gusta estar tirado en el suelo con mis hijos como si yo también tuviera 2 o 3 años viendo dibujos en la tele o cantando y bailando en el salón de mi casa. Y no me importa camuflarme de niño a diario aunque no vaya con ellos. Continuar leyendo “Nostalgia”

Respeta a los mayores

“Respeta a los mayores” es una frase con la que muchos de los que hoy peinamos canas —algunos más que otros, ¿Eh, Dani Bordas?— crecimos. Continuar leyendo “Respeta a los mayores”

Eres un hijo de puta, Michael Knight

En los 80 no estábamos familiarizados con el concepto de ‘audiencia’. Al haber solo dos cadenas el medidor del éxito de un programa era sacar la cabeza por la ventana y ver si en la calle había mucha gente o poca. Si la emisión de una película o una serie coincidía con una inusual ausencia de personal en las calles es que lo estabas petando. Por ejemplo: cuando TVE comenzó con su  programación matutina (un avance que nos llevó a las puertas del siglo XXI) decidió que Los ricos también lloran inaugurara sus emisiones de ficción en dicha franja. Fue el primer ‘culebrón’ emitido en nuestro país. Entendiendo como ‘culebrón’ aquella telenovela de larga duración producida en un país de Iberoamérica. Continuar leyendo “Eres un hijo de puta, Michael Knight”

De aulas y jaulas

Pink Floyd se desgañitaban pidiendo a los profesores que dejaran a los alumnos en paz. Tú eras un enano que sobrevivía en unos colegios pobretones cuyas aulas olían a pollo mojado o seco según la climatología de los días. Sobrevivías a esa raza voraz de los repetidores de amplio espectro que se tiraban en la escuela hasta los 15 años y que administraban su poder con los métodos de un Señor de la Guerra liberiano o a aquellos maestros que tenían la mano nerviosa y ligera. Continuar leyendo “De aulas y jaulas”

Vida, muerte y resurrección de la flamenca de encima de la tele

En el verano de 2014 fuimos al Museo de Muñecas Marín. Llevábamos mucho tiempo planeando la visita a este templo de uno de los pilares de la España profunda por excelencia. Sin embargo, nunca llegábamos a dar el paso, en parte porque sólo abría los días entre semana y en horario de mañana. Menos mal que un día de julio allí nos presentamos, porque unos meses después cerrarían fábrica y museo. Continuar leyendo “Vida, muerte y resurrección de la flamenca de encima de la tele”

Cerca de las estrellas

No, no hablaremos del telescopio espacial Hubble hoy. Para cosas de ciencia en este magazine ya está Dani Bordas Continuar leyendo “Cerca de las estrellas”

Mamá, quiero preguntarte algo

Querida madre:

Vaya por delante que creo que hemos sido una familia feliz. Durante años, siempre nos hemos dado cariño y nos hemos alimentado muy bien (mi tripa lo corrobora). Papá y tú nos habéis dado una buena vida a mi hermano y a mí y por eso me gustaría agradecéroslo públicamente. Continuar leyendo “Mamá, quiero preguntarte algo”

25 canciones que hacen viejos a nuestros ‘coolters’

A veces llega un momento en que te haces viejo de repente, litros de alcohol no corren por tus venas y no estás hecha una chiquilla. Son cosas de la edad que a veces te sientas como una estatua en el jardín botánico, pero, ¡Chas! dices las palabras mágicas: “Zoom, zoom, Culombio, Culombio y me pego un voltio”; y parece que todo se arregla con un sorbito de champán.

Un poco forzado, lo sé. Pero tampoco me pagan por pensar, ni por escribir, así que: EH. Continuar leyendo “25 canciones que hacen viejos a nuestros ‘coolters’”

Quita, que no sabes

La verdad por delante: soy bueno en nada. Pero en nada de nada. No hay absolutamente ningún tema en el que sepa más que nadie y, en la mayoría, mis conocimientos rozan el cero absoluto. Esto me ha convertido, de forma natural, en ese sujeto al que hay que explicárselo todo. Carne de cuñao.

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Yo hice la comunión por los regalos

Somos mucho de decir “yo hice la comunión por los regalos” pero no nos engañemos. La hicimos porque quisieron nuestros padres, porque con esa edad no tienes ningún poder de decisión. Continuar leyendo “Yo hice la comunión por los regalos”

Con los ojos de un niño

Es inevitable pensar alguna vez en nuestra vida —y más de una vez, dos y tres— que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sí, ya no hablo sólo de los que sentimos por nuestras venas esa sangre freak de la que tan orgullosos estamos, no, a todos nos ha venido ese pensamiento alguna vez. Si tuviera que enfocarlo a lo que en esta maravillosa revista se trata, podría aludir al ya tan manido “es que joder, antes sí que molaba la tv y los programas que daban”. Continuar leyendo “Con los ojos de un niño”

Aparatejos

Probablemente, el regalo que más utilicé de pequeño, fue el walkman. Ese aparato en el que metías una cinta de casete, te ponías los auriculares —aka cascos—, dabas al botón de play y disfrutabas de tu música preferida. La ventaja de este aparatejo era que podías llevarlo a cualquier parte, eso sí, nutrido con un buen paquete de pilas. Eso sí, era un ladrillo de cojones. Continuar leyendo “Aparatejos”

Agujeros negros

En el vagón del metro en el que voy sentada, entra una pareja con una niña. Escogen un asiento y colocan a la niña a su lado, en uno de los extremos. Por algún motivo que desconozco, a la pequeña le da miedo agarrarse a la barra. Lloriquea cuando el metro arranca y las ruedas chirrían. Los padres intentan tranquilizarla y sacan un cuento de una bolsa. La niña le pega un manotazo, lo tira al suelo y rompe a llorar. Los padres se miran y comentan: «Nada, que ahora le da miedo este cuento». Continuar leyendo “Agujeros negros”

Pilares de nuestra infancia (II): Ruth Gabriel

Foto: Katia Herreros

Retratos: Javier Salas, Sergio Lardiez y archivo personal de Ruth Gabriel.

Pongámonos en situación:

Mediados de los 80, tú aún no levantabas ni dos palmos del suelo y, en el mejor de los casos, controlabas esfínteres.

Era martes o, yo qué sé, jueves (cualquier día entre semana, en realidad) y daba la hora de la merienda. Tu madre, que a esas alturas del día ya estaba hasta el moño de ti, te hacía un Cola Cao y, venga, te enchufaba la tele para que la dejases vivir tranquila un ratito Continuar leyendo “Pilares de nuestra infancia (II): Ruth Gabriel”

Niños incorrectos

Vivíamos en un mundo donde la palabra subnormal era la de uso más corriente para referirse a personas con Síndrome de Down. Incluso había un día instituido, El día del Subnormal, para recoger fondos al estilo del Domund o del día de la banderita de la Cruz Roja. Las señoras mayores se referían a los niños de Síndrome de Down como ‘mongolitos’ porque los médicos que salían en la tele o entrevistaban en la radio usaban la palabra ‘mongólico’ para referirse a la minusvalía. Continuar leyendo “Niños incorrectos”

Las muñecas militares o ‘Wendolyn’, otro icono cañí

Si pensamos en el firmamento del typical spanish o España profunda nos vienen a la cabeza iconos como el toro de Osborne, la famosa botella de Tio Pepe o las flamencas de encima de la tele (de las que hablaremos otro día). Sin embargo, no nos podemos olvidar de uno de los exponentes más cañí, la muñeca legionaria o La Wendo para las amigas.  Continuar leyendo “Las muñecas militares o ‘Wendolyn’, otro icono cañí”

Refugios y pasadizos

He visto suficientes películas como para saber si detrás de una pared hay una puerta secreta; o si un candelabro es el resorte de algún pasadizo; o de si los libros de una estantería son falsos. He visto suficientes películas como para enamorarme de los refugios ocultos y los pasadizos misteriosos. Continuar leyendo “Refugios y pasadizos”

Ave María purísima

Quiero confesarme. Sí, ahora. De algo que sucedió hace muchos años. Ha pasado mucho tiempo y supongo que el delito ya ha prescrito, pero a mí me sigue pesando. Quiero confesar y entregarme. Aunque me encantaría que viniera alguien ahora mismo y me dijera que apagara el ordenador y que me fuera a la cama, la verdad. Como aquel mensaje que aparecía cuando llegabas al final del Monkey Island, aunque fueran las cinco de una calurosa tarde de julio. Continuar leyendo “Ave María purísima”

Hollywood no tiene la culpa

Foto: Katia Herreros

A ver, sé que me repito más que los capítulos de Los Simpson, pero NO TE FLIPES CON TU INFANCIA.

Lo pongo en mayúsculas porque es un recurso para que la cosa quede clara. Y porque es mucho más cómodo que ir a tu casa a agitarte por los hombros como un chalao. Continuar leyendo “Hollywood no tiene la culpa”

Las palabrotas

¿Por qué nos gusta tanto decir palabrotas? Desde pequeños, los adultos nos enseñan a que no hay que decirlas, que eso está muy feo. Y a los cinco minutos, han dicho “joder” tres veces y “puta”, por lo menos una. Como niños, no entendemos nada. ¿Por qué los adultos pueden decir lo que les apetezca y los niños no? Quizá es porque los padres no quieren que sus pequeños pierdan esa inocencia lingüística tan pronto, no lo sé. Continuar leyendo “Las palabrotas”

Juegos de guerra (fría)

Los que éramos niños en los 80 solo temíamos, como Abraracurcix, que el cielo se cayera sobre nuestras cabezas. No es que la cosa pudiera tomarse a chiste: en los tiempos de la Guerra Fría (ese conflicto algo más que diplomático y algo menos que bélico) el mundo estaba dividido en dos bloques ideológicamente irreconciliables (eso nos contaban) que, tarde o temprano, romperían el delicado equilibrio y se lanzarían todo su arsenal nuclear. Continuar leyendo “Juegos de guerra (fría)”