Lo de quedar para follar y los follamigos

Hay cosas que llegan de Estados Unidos a España y cosas que no. Lo del amor libre y los hippies fue una de las cosas que se quedaron a medio camino, por desgracia. Sí que había algunos grupos de lo que llamábamos, en los 80, “gente rara”. Eran los menos.

El sexo libre de prejuicios se quedó estancado por culpa del puritanismo y la teocracia del Tito Paco. Y su alargada sombra se extendió hasta no hace mucho. La del puritanismo, la del Tito ya tal. Aunque en los USA tampoco es que estén muy avanzados en algunas zonas. Continuar leyendo “Lo de quedar para follar y los follamigos”

Desayuno, almuerzo, cena y porno

Una vez, en una discusión en la radio sobre si celebrar Mundiales de fútbol cada dos años que había puesto la FIFA sobre la mesa, Jorge Valdano dijo estar en contra por el simple motivo de que valoramos los partidos de un Mundial por su carácter excepcional, de un evento muy poco frecuente, y que jugarlos cada dos años acabaría con ello.
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Las mujeres también tenemos pelos

Desde pequeñita –y ahora la cosa no ha cambiado mucho– siempre vi que en las películas las mujeres nunca tenían pelos en las axilas, en las piernas… o en el bigote. Yo crecí fijándome siempre en lo que hacía mi padre, un hombre que no se ha dejado influenciar por la moda de las barbas frondosas. Continuar leyendo “Las mujeres también tenemos pelos”

Trabajando con gatos en casa, de la gloria a la desesperación

Yo trabajo en casa. Es una buena forma de trabajar, pero creedme, no es la mejor. Tu pareja cree que automáticamente te conviertes en el mensajero, recadero… una larga lista de tareas porque se supone que puedes gestionar tu tiempo cuando realmente, bueno, tienes más o menos las mismas horas de trabajo que cualquier otra persona que trabaja en una oficina.

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Mi vagina no tiene dientes

Sé que estáis deseosos de que empieza a hablar de cosas que nos introducimos las mujeres por la vagina. Y no sé por qué, la verdad es que me refería a métodos anticonceptivos, a copas menstruales, pero bueno. Este artículo no versa sobre copas de vino, anillos o cosas en tamaño jumbo, esta vez os traigo una película que trata los estereotipos y los prejuicios sexuales –o eso he visto yo–. La gran mayoría –espero que muchos–, conoceréis a la nueva imagen de los videoclubs, hablo de los portales audiovisuales que ofrecen películas a la carta. Netflix, es uno de ellos, y el filme del que os voy a hablar lo encontré ahí por casualidad. Muchos dicen que Netflix contiene morralla, género para abultar que luego realmente nadie va a ver. Pues bien, lo más seguro es que pensaran eso cuando compraron Vagina Dentata. No obstante, yo, me la tragué.

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Hay mentiras que son poesía

Cada mañana me preguntaba lo mismo y le respondía que sí, que habíamos dormido abrazados toda la noche; pero era mentira, yo nunca dormía. Normalmente me limitaba a permanecer inmóvil, llegando a sentir su cálida respiración en mi nuca, como una corriente de aire africano con esencia a berbere. En ocasiones se asimilaba más a la densa masa de aire procedente de las fosas nasales de un rinoceronte blanco, de poco más de 3 toneladas, antes de comenzar una carrera que haría vibrar al miedo allá por donde pisara. Y me abrazaba, como quien se acopla a su nave nodriza. Como un botón, que tras un leve giro se introduce de un modo perfecto en su ojal, pasé a ser el vacío donde ella penetraba y se quedaba a dormir, acurrucada. Y entrábamos en otra dimensión. Una más pausada, donde no sucedía nada. Yo me giraba despacio, como quien pasea por el espacio con una misión establecida, alunizar en su torso semidesnudo. Examinaba cada rincón de su cuerpo, como quien se encuentra cara a cara con una obra de arte inesperada. Fuera, la luz de una famélica farola provocaba siluetas oscuras que danzaban sobre el cabecero, alguna incluso caía al suelo. Sobre sus caderas la sombra de un árbol que asomaba tras la ventana, como queriendo echar raíces en su lado de la cama. El reloj de la mesita era digital, por lo que carecía de ese terrible y molesto tic-tac que tanto echaba de menos. Cuando no hay nada que decir el silencio se convierte en un ruido intenso que ensordece al resto de los sentidos. Continuar leyendo “Hay mentiras que son poesía”

Lo que ocurre cuando una mujer habla de la regla

Nosotras, las que la padecemos, la conocemos vulgarmente como la Señora Roja. Es una de esas personas a las que ves cuando vas por la calle y que realmente no tienes ganas de saludar e intentas evitar a toda costa, incluso sin disimulo. Pero no.  Esa persona termina viéndote e insistiendo. Ves por el rabillo del ojo que se dirige hacia ti. En tu mente planeas una huida rápida. Pero fracasas. Finalmente consigue acercarse, te habla, y más tarde se presenta en tu casa sin que tú hayas propuesto nada. Continuar leyendo “Lo que ocurre cuando una mujer habla de la regla”

Encuentros en un motel

Nadine tiene miedo a las relaciones a distancia. Una vez tuvo una, vivían juntos e incluso compartían cama cada noche, pero se sentían infinitamente lejos. Nadine ha dejado de creer en los compromisos. Los define como promesas emocionales eventuales. Continuar leyendo “Encuentros en un motel”

Parafilias, cuando la predicación y el caviar pierden su significado “natural”

Si bien la semana pasada hablaba de prácticas extremas en la cultura del BDSM, ahora es pertinente hablar de las parafilias. Y diréis… ¿por qué? Bueno, el masoquismo en sí es una “filia” y bueno, sobre todo porque molan muchísimo. Hay de todo. Una de las cosas que más me sorprenden del sexo, es que siempre te va a sorprender -perdón por la redundancia-. La frase que se suele utilizar cuando te cuentan algo insólito es: “Hay gente pa’ tó”. Es un clásico, y en el mundo del sexo igual. Quizás la mayoría de las personas que lean esto piensen que las “cosas raras” en la cama o, en la mazmorrita más cercana, no son lo suyo. Pero tal vez aún no han descubierto su excitación especial. Quizás las mujeres no sueltan fluidos suficientes porque no están practicando lo suyo, quizás a ellos no se les pone dura porque no contemplan lo que verdaderamente les gusta. Continuar leyendo “Parafilias, cuando la predicación y el caviar pierden su significado “natural””

5 prácticas extremas que no conocías del BDSM

Vale, quizás lo primero que no sepáis es qué significa el BDSM, se trata de un acrónimo que recoge los términos bondage, dominación y sadomasoquismo. Seguro que os sonará eso de “tío eres un masoca”. Vamos, que te da placer que te azoten, que te hagan daño. Pues bien, esa es uno de los pilares de esta práctica sexual, pero normalmente el BDSM se entiende cuando hablamos de situaciones de poder, es decir, convertirte en sumiso y obedecer las órdenes de otro. Ojo, siempre y cuando todo esté previamente hablado y ambas partes sean conscientes de ello. El BDSM no es algo nuevo, está incluso considerado como una subcultura por tener una identidad social definida y unitaria con un argot propio y autónomo. Continuar leyendo “5 prácticas extremas que no conocías del BDSM”

Los sueños de verdad se alcanzan despierto

Mateo madruga.

Cada madrugada se levanta antes que sus ganas.

Se viste despacio, como en el espacio. Después, pisa el suelo de la cocina, como quien da un gran paso para la humanidad. Su existencia se limita a estar en otra parte, siempre distante. Mientras tanto Elisa, su pareja, yace en el lado más frio de la cama. Hace siglos que no coinciden, creen estar viviendo un sueño y sólo se ven mientras el otro está dormido. Ella trabaja cada noche en un restaurante de cocina Nikkei. Él se deja la vida atornillando piezas en un viejo taller. Los días pasan, pesan y les acercan al abismo. Él la ve acostada cuando comienza el día. Ella se acuesta con él al final de cada jornada. Continuar leyendo “Los sueños de verdad se alcanzan despierto”

Lo que ocurre cuando una mujer habla de sexo

¿Qué le pasa a la humanidad? ¿Alguna vez habéis odiado a todo el mundo? A mi amigo Dani le ocurre constantemente. No sé si me lo pegó, pero la verdad es que me ha pasado, y por otro lado, me gusta hablar de las cosas que odio. También tengo una coletilla que me repiten mis amigos cuando digo que algo me repugna, y es que me indigno ante las estupideces que envuelven al ser humano. Una de las cosas que odio es el tabú que gira alrededor del sexo y todos sus derivados. Continuar leyendo “Lo que ocurre cuando una mujer habla de sexo”

Hoy solo quiero silencio

Conduzco
con vestido medio ceñido y
ventanas bajadas.
El aire penetra y
el otoño llega a mi piel.
Me estremezco.
La falda se sube y
todo queda al descubierto.
La brisa manosea
mis muslos dorados del sol.
Manos al volante
el viento humedece.
Miro el asiento y
contemplo el chisporroteo.
La tela palpita.
El algodón se hincha
pero ahí estoy sin nadie.
Yo y el coche
mientras me toca el aire.

Vainilla caliente

Entré en su casa. No pude resistirme. Mis ansias competían contra una puerta entre abierta, por lo cual nada me impedía entrar. Parecía que el destino me invitaba con los brazos abiertos a pasar; que me esperaba con una Coca-Cola Light bien fresquita con una rodajita de limón sobre hielos. Mi álter ego me ponía en la frente un semáforo de aspas rojas, pero el pícaro que llevo por dentro cambió el símbolo por una flecha verde. No había peaje. Nadie estaba allí para pararme los pies. Estaba dentro. Ya no podía echarme atrás, cuando empezaba algo tenía que terminarlo y era la primera vez que al pasar por su casa: veía la puerta abierta. Continuar leyendo “Vainilla caliente”

Poliamor: una cuestión de amor, no de sexo

Puede que a muchos le cueste introducir este concepto simple —y complejo a la vez— en la sesera. Poliamor significa tener más de una relación íntima y amorosa al mismo tiempo con varias personas. Suele estar relacionado normalmente con el sexo, pero no tiene por qué, es decir, es complementario, pero no vital en la práctica del término. Este juego mental es causado por el amor, el amor a más de una persona. Continuar leyendo “Poliamor: una cuestión de amor, no de sexo”