Demasiadas luces y sombras en ‘Rogue One’

La verdad es que desde que se anunció esta nueva ampliación en el universo Star Wars sentí una mezcla de ansiedad y miedo. Ansiedad por que soy un gran fan de toda la saga (a excepción del aberrante Episodio II) y miedo por el tema de las regrabaciones, prisas finales…

Y es que hay demasiadas luces y sombras en este Rogue One: Una Historia de Star Wars.

———Posibles Spoilers Imperiales. Procedan con cuidado———

Rogue One nace de la idea de arreglar uno de los mayores agujeros de guión de los últimos mil años, que no es otro que el de “hemos construido un destructor de planetas con un huequito chiquitito en su interior, en el que si lanzas una bomba dentro, se va todo al carajo” .

En el Episodio IV los rebeldes hacían mención, muy de pasada, a que los planos que poseen de la Estrella de la Muerte fueron conseguidos a un precio muy alto. Pero nada más. Así que, durante los dos primeros tercios de película, el guión se centra en contarnos lo que no sabemos: por qué la Estrella de la Muerte tiene un punto débil.

Y es aquí donde la película muestra todos sus defectos. Si de algo puede presumir esta saga es de personajes carismáticos, entrañables y que formarán parte de nuestra memoria para siempre. En El Despertar de la fuerza añadimos a Rey, Finn y Dameron a esa lista en la que ya figuraban Leia, Han Solo, Luke, RD2D2…

La aportación que hace a esa lista Rogue One se limita a sus personajes secundarios. Diego Luna y sobre todo Felicity Jones, hacen una demostración de cómo pasar desaparcibido durante todo el metraje. No existe ningún tipo de empatía ni simpatía con ellos dos. Son más sosos que un bocadillo de pan.

Él es un rebelde con todos los estereotipos predefinidos para la ocasión: guerrillero que lo perdió todo, leal, justo y… aburrido. Nadie recordará a tu Cassian Andor, chaval. Lo siento.

Y lo de la señorita Jones es peor. Su papel es de falsa protagonista, ya que aunque se supone que debe llevar el peso de la narración durante estos dos primeros tercios de historia, queda relegada a la función de ser un mero conductor argumental.  Hace que la historia vaya de A a B… y ya. No es más que una especie de puente totalmente inexpresivo y sin sangre que une la parte de la historia que no conocíamos con el maravilloso clímax final.

Pero si existe un personaje en esta cinta que resulta ser un total y absoluto desperdicio, ese es el de Saw Gerrera, interpretado (por decir algo) por Forest Whitaker. Saw Gerrera completa este trío de desastres con una aportación al devenir de acontecimientos que roza el esperpento. Su leyenda, su carisma y ese poder que se le atesora, no aparece por ningun lado..y aún encima, el doblaje que le han calzado es más que cómico. Fatal de los fatales.

Por suerte, para compensar este trío de calamidades, los guionistas nos regalan tres joyas: el droide K2-S0, Chirrut Îmwe y Baze Malbus. Ellos sí que derrochan carisma por los cuatro costados en todas las escenas en las que intervienen. Y son los únicos personajes que, junto con el odioso Comandante Krennic, brillan en el film. Y hasta aquí las sombras.

Las luces se centran todas en el último tercio, cuando se deciden a conseguir los planos de la Estrella de la Muerte.
A partir de ahí, agarraos bien a la silla porque vais a poder comtemplar un delicioso espectáculo visual, con una batalla aérea y terrestre que es de lo mejor de la saga.

Durante la película, a los fans acérrimos nos van dando, de vez en cuando, alguna gominola en forma de cameo o detallito que recordamos de otras cintas… pero es en este último tramo cuando nos regalan la madre de todas las gominolas. No os digo nada, porque es un momentazo tan intenso e increíble que es para vivirlo sin saber nada con anterioridad.

Como final decir que, si bien los primeros dos tercios de Rogue One son algo inestables por culpa de que sus personajes centrales son un fraude, su último tercio, con mega batalla y mega gominola incluidas, hacen que salgas del cine con una buena sensación… que podía haber sido la releche.

Lo mejor: los personajes orientales, el androide, las batallas finales y la explicación al defecto de La Estrella de la Muerte.

Lo peor : Los protagonistas principales, algunos problemas de desarrollo en la historia y ciertos canteos muy exagerados con el CGI (ya sabréis de qué hablo).

Valoración : 6,5/10.

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