El Oráculo de Delfos

Hablar de Stefan Feld (Casltes of Burgundy, Trajan) es hablar de toda una institución dentro de los juegos de mesa de corte europeo. Famoso por sus juegos “sin alma” y sus “ensaladas de puntos” (juegos en los que se puede conseguir puntuación de muy distintas formas y donde gana el jugador que más puntos acumule al final de la partida) en este caso nos sorprende con una carrera en la que triunfará el que antes lleve a cabo las doce pruebas encomendadas por Zeus. Para ello deberemos consultar constantemente al Oráculo de Delfos, buscar el favor de los dioses e incluso aliarnos con famosos héroes, semidioses o criaturas para que nos guíen en nuestra empresa. Todo para conseguir el premio que ha ofrecido el padre de los dioses al primer mortal que complete con éxito las doce pruebas: visitar el Olimpo.

El Oráculo de Delfos llega a España de la mano de Ludosentinel (Mombasa, La Granja). Lo primero que me llamó la atención de este juego es su estilo. Es un juego muy colorido y agradable a la vista, cosa que no podemos decir de todos los juegos de Feld: un tablero modular formando el mar, y sus islas, un montón de fichas de colores y tableros personales con huecos para todo. Lo siguiente que me entusiasmó fue el manual: sencillo, explicado con máxima claridad, bien estructurado y con ejemplos. 

No puedo presumir de ser un gran conocedor del autor ya que solo había jugado previamente una partida a Castles of Burgundy (gracias a Isra y Shei de Llama Dice) así que evitaré hacer comparaciones con otros de sus juegos y me centraré en el análisis de este. 

El motor principal del juego serán los dados. Cada jugador dispondrá de 3 dados de 6 caras con un símbolo de un color (rojo, verde, azul, amarillo, negro y rosa) en cada cara. Todas las tareas y acciones disponibles estarán asociadas también a estos 6 mismos colores. Así, si, por ejemplo, queremos enfrentarnos a un monstruo de color rojo deberemos usar un dado en el que hayamos obtenido una cara roja o si queremos explorar una isla de color amarillo necesitaremos usar un dado en el que hayamos obtenido una cara amarilla o si queremos movernos a una casilla de mar rosa necesitaremos un dado rosa. 

El juego consta de un número de rondas indeterminado y en todas ellas cada jugador realizará un turno (en sentido horario). El turno se compone de 3 fases. Lo primero que haremos es comprobar nuestras heridas: si tenemos 6 o más heridas o 3 del mismo color (también hay heridas en los 6 colores del juego) deberemos perder el resto del turno para descartarnos de 3 de estas heridas, si no tuviéramos ninguna conseguimos ciertas ventajas. La siguiente fase es la de realizar acciones: usaremos los resultados de los dados de nuestra anterior tirada para hacer acciones de los colores que hayamos conseguido. Por último consultamos al Oráculo: tiramos nuevamente los dados. Esto le da una agilidad especial al juego. Al lanzar los dados al final de tu turno y no al principio del mismo dispondrás del resto de la ronda para pensar tu jugada. Uno de los jugadores además lanzara un dado extra: el titán, numerado del 1 al 6. En nuestro tablero individual tenemos una pista de fuerza representada por la posición de un escudo. Si el valor del titán supera nuestra fuerza recibiremos una herida, si el titán consigue un 6 todos recibimos otra herida extra. Se irán sucediendo los turnos hasta que un jugador complete sus doce tareas y vuelva a la casilla inicial junto a Zeus. 

En principio contamos con dos ayudas esenciales. La primera, los favores, sería algo así como la moneda del juego. Nos servirá para cambiar el color de los dados cuando las tiradas no nos sean favorables, mover casillas extra a la hora de navegar y repetir el ataque a un monstruo. La otra son los propios dioses. En nuestro tablero personal tenemos 6 dioses (como siempre de los 6 colores) y un recorrido hasta llegar al trono. Cuando uno de ellos llegue a esta casilla podremos activar su poder (como quitarnos todas las heridas o mover nuestro barco a cualquier casilla del tablero).

Las tareas que nos ha encomendado Zeus son doce, aunque en realidad sólo son de 4 tipos y tendremos que realizar 3 de cada una. Las primeras 3 son construir un santuario en una isla de tu color. Para ello primero deberemos explorar las islas. En el tablero hay unas losetas de terreno. Al explorarla la volteamos. Si es de nuestro color colocaremos un santuario. En caso de que no sea una de nuestro color tendremos una bonificación de consolación. La siguiente es transportar una estatua desde las casillas colocadas en los márgenes del tablero hasta las casillas designadas para ello. Tendremos que hacer 3 ofrendas, 2 de ellas de colores determinados al principio de la partida y otra de cualquier color. Para ello recogeremos y cargaremos en nuestro barco un cubito del color correspondiente y lo llevaremos a una casilla con un templo del mismo color. Por último debemos derrotar 3 monstruos, también 2 serán de colores seleccionados al principio de la partida y uno de cualquier otro color. La fuerza de los monstruos será 9 menos nuestra fuerza (determinada por un contador en la parte de abajo de nuestro tablero). Para ello iremos a una casilla adyacente a una con un monstruo y tiraremos un dado especial de 10 caras numeradas del 0 al 9. Si igualamos o superamos su fuerza derrotamos al monstruo. Si no podremos volver a intentarlo pagando una ficha de favor y reduciendo la fuerza del monstruo en 1. En caso de sacar un cero en la tirada, el monstruo nos hará una herida.

 Cada vez que completemos alguna de las tareas obtendremos algún tipo de ventaja. Estas pueden ser: avanzar a uno de nuestros dioses, conseguir 3 fichas de favor, coger una carta de aliado (que nos dará una ayuda permanente) o una carta de equipo cuya habilidad puede ser permanente o instantánea.

Sin ser demasiado complejo, estamos ante un juego que nos dará bastantes quebraderos de cabeza, sobre todo cuando veamos cómo nuestros adversarios van avanzando mientras nosotros nos quedamos atrás. Tiradas de dados, un punto de azar (que deberemos intentar controlar), optimizar las acciones… El Oráculo de Delfos es un juego dinámico, vistoso y diferente en el que nos estamos jugando el acceso al Olimpo de la mano del mismísimo Zeus. Me parece un juego muy recomendable tanto para “jugones” como para gente que quiera dar un pasito más allá del juego familiar y que funciona muy bien a cualquier número de jugadores (2 a 4). Después de unas cuantas partidas se ha convertido en el juego de mi colección que más me apetece jugar.