Eres un hijo de puta, Michael Knight

En los 80 no estábamos familiarizados con el concepto de ‘audiencia’. Al haber solo dos cadenas el medidor del éxito de un programa era sacar la cabeza por la ventana y ver si en la calle había mucha gente o poca. Si la emisión de una película o una serie coincidía con una inusual ausencia de personal en las calles es que lo estabas petando. Por ejemplo: cuando TVE comenzó con su  programación matutina (un avance que nos llevó a las puertas del siglo XXI) decidió que Los ricos también lloran inaugurara sus emisiones de ficción en dicha franja. Fue el primer ‘culebrón’ emitido en nuestro país. Entendiendo como ‘culebrón’ aquella telenovela de larga duración producida en un país de Iberoamérica.

Fue un exitazo de tal calado que mi abuela Petra vivía en un continuo sobresalto no por la ínfima calidad de los guiones de la serie o por la temática romántico-interclasista de la misma si no porque, según sus palabras, “muchas señoras serias que yo conozco hacen la compra a toda leche con la única misión de arrepantingarse en el sofá a las 9:30. Las tiendas a esas horas están desiertas”. Verónica Castro, su protagonista,  tuvo que flipar bastante porque, en México, su país de origen, la serie se emitió (con gran éxito) entre 1979 y 1980 y, en nuestro país, en 1986. No fue óbice para que, de pronto, se convirtiera en una  estrella con casi siete años de retraso. Incluso lanzó una canción un poco picante llamada Mala noche, no que cantaba embutida en un traje de noche de estampado leopardino y rodeada por un grupo de bailarines que, literalmente, se la rifaban. Eso no fue nada. Los ricos también lloran comenzó su emisión en Rusia en el momento en el que esta dejaba de ser la URSS y Verónica visitó el país en 1992 para recibir el título de ‘Mejor actriz de Rusia’ de las manos del más ilustre de los 300 millones de telespectadores que seguían a diario las andanzas de la mexicana: el entonces presidente Boris ‘La última y nos vamos’ Yeltsin.

Sí, las cosas nos llegaban bastante tarde y funcionábamos con el poco fiable Radio Macuto, es decir, rumores puros y duros que se intercambiaban en las charlas infantiles y juveniles alimentadas por la imaginación y las dudosas fuentes de las revistas más famosas del momento para cualquier niño o adolescente: Super Pop, Nuevo Vale y Pronto.

Por ejemplo: Cuando triunfó The Final Countdown de Europe corrió el bulo de que su cantante, Joey Tempest, había muerto de sobredosis. Tanta gente se creyó aquella gilipollez que, cuando aparecieron en España para actuar, corrió el rumor de que los que habían aparecido eran dobles. Algo recurrente con todos los famosos: que si este ha palmado por la dichosa heroína, que si el otro se ha presentado en Urgencias con un hámster insertado en el ojete, que si aquella se ha operado el pecho para parecerse a Sabrina Salerno, que si aquel es gay… maledicencias puras y duras. 

En realidad, y visto con perspectiva, la misma gente un poco lela y alarmista que se tragaba un titular gilipollas del Nuevo Vale como TOM CRUISE SE QUEDA EN SILLA DE RUEDAS (en el interior te contaban que estaba rodando Nacido el 4 de Julio y que la parálisis de las piernas era fingida) es la misma que ahora se traga las noticias de El Mundo Today como reales y luego se justifica diciendo: “Ya, pero está la cosa tan mal que esto podría ser real”.

Misterios, todo estaba sumido en un halo de misterio maravilloso porque los famosos no tenían redes sociales en las que ponerse en evidencia y, claro, nos parecían tan alejados del mundo terrenal, tan sobrenaturales, tan ideales, que solo podías imaginar como serían.

El español medio no sabía como eran los famosos, no sabía como se hacían las películas, no estaba al tanto en los avances de la producción audiovisual, no tenía ni idea de cómo se grababa un disco, no sabía como se hacían esas cosas del entretenimiento y, por eso, se mataba a golpes por ir a un programa (de lo que fuera) como público. Ir de público era asegurarte un puesto ahí, en primera fila, la posibilidad de ver a algún ídolo y, sobre todo, de comprobar cómo iba todo ese tinglado. Además te daban un bocadillo y un refresco y algo de dinero (entre seis y doce euros).

maxresdefaultEl tiempo ha ido revelando todos los secretos de la televisión y los medios de comunicación a los españoles hasta el punto que, con soltura, un chuzo en un bar te puede hablar sobre derechos de autor, tiene una opinión sobre las subvenciones a la cultura, como sacar de la ruina a un canal de TV y, sobre todo, te suelta una perorata infame sobre los índices de audiencia que es una cosa que los españoles entienden de maravilla.

Los famosos han dejado de ser un misterio porque tienen IG y se hacen fotos todos los días como las que te haces tú y sueltan los mismos comentarios idiotas que tu primo (sí, ese que no es muy espabilado) y ligotean y opinan y parecen dispuestos a bajar contigo a la calle a discutir con tus colegas sobre cualquier tema porque se informan en los mismos sitios que tú.

Pero hay un misterio sin resolver. Un misterio muy loco. Algo de los 80 que jamás fue revelado y que vamos descubrir hoy. Les pongo en antecedentes: El 1 de agosto de 1985 comenzaba su emisión en España la serie El Coche Fantástico.  TVE tenía estas cosas. Llegaba el verano y, para la sobremesa, programaba una serie estupenda. El año anterior nos deleitó con El Gran Héroe Americano y este año descubrimos que habían hecho una serie sin parangón: aunque solo fuera por el hecho de que era la única en la que el coche de su protagonista era más inteligente que este.

La serie iba de lo siguiente: Michael Long era un policía víctima de una conspiración de unos polis corruptos y de su propia novia. El caso es que le disparaban en la cara y lo dejaban por muerto. Pero él no muere. Es rescatado por Wilton Knight, el millonario filántropo que dirige la Fundación para la Ley y el Gobierno, que se gasta unos dólares en recuperarlo. El caso es que Michael despierta y, resulta, que tiene otra cara (le dispararon en la suya) y a su coche, un Pontiac Trans Am, le han puesto cosas que harían llorar de envidia a James Bond y, lo mejor, un cerebro que lo ha hecho listísimo. Ahora quiere que lo llamen KITT. Michael Long no será más Michael Long porque, oficialmente, ya está muerto y, aprovechando que tiene cara nueva, pues le dan la identidad de Michael Knight. La cosa se vuelve difusa porque, al parecer, todo el plan de Devon Miles para defender la ley es tener un solo justiciero montado en un solo coche maravilloso e irle asignando misiones de todo tipo. Da la sensación de que Wilton Knight  NO TIENE UN PLAN DEFINIDO Y QUE PREFIERE IMPROVISAR TODO EL TIEMPO (cuando Knight fallece y le pasa los trastos a su amigo Devon Miles… LA COSA NO MEJORA). ‘Michael hay un granjero en Texas al que están extorsionando’. Y él va. ‘Michael, mira, hay una corista en Chicago que es acosada por un cartel de la droga’. Y va igual. ‘Michael, el joven Timmy de Kansas se fuma paquete y medio entre clase y clase’. Y allí iba Michael con aquel carrazo a darle la chapa a Timmy sobre el tabaco.

A ver, ¿qué mierda de Fundación para la Ley y el Gobierno es esa, Devon? ¿Qué casos eran esos? ¿Por qué le dabas a un tío tan molón como Michael Knight casos que podría resolver un municipal?

El caso es que Michael Knight iba por el mundo y, hete aquí, que no encuentra un rival que le dure más de un episodio doble. Hasta que, mala suerte, encuentran un doble exacto de KITT, un prototipo anterior llamado KARR, que resulta más malo que la quina pero que es destruido por Michael Knight cuando intenta provocar un choque frontal y el cobarde de KARR se aparta.

Pero un coche malvado no es suficiente (aunque volvería a aparecer en la tercera temporada de nuevo).

Allá por la segunda temporada de El Coche Fantástico descubrimos que Michael Knight tiene un hermano gemelo. Hostia. Girazo de guión. Un hermano gemelo idéntico que solo se diferencia del héroe porque lleva una mosquita asquerosa y diablesca debajo del labio inferior y se llama Garthe Knight.

Estaba viendo el episodio aquel de la aparición con mis primos más mayores y uno de ellos comenzó a removerse incómodamente y dijo:

-“¿Cómo cojones va a tener un hermano gemelo idéntico si en el primer episodio de la puta serie tenía otra cara? ¡Pero si a este le tenían que poner una cara nueva porque se la habían desfigurado de un tiro! ¡Eres un hijo de puta, Michael Knight!”  

Fue un grito sincero, un gañido que diría Robin Williams en El Club de los poetas muertos, una queja que tenía toda la justificación: o Garthe el malvado se había operado a imagen y semejanza de Michael, lo que era imposible porque había pasado los últimos años en una prisión africana (por cierto salió sin un rasguño de aquella movida), o nos la estaban colando miserablemente. Por cierto, aquel grito resonó en el silencio de la siesta extremeña con tal nitidez y escándalo que estuvimos castigados durante toda la tarde.

Durante años creí que me la había colado. Hasta que, gracias a Internet, entendí que estuve equivocado muchísimos años porque hay una explicación para todo el embrollo. Una retorcidísima pero la hay: Garthe Knight es el hijo biológico de Wilton Knight. Un hijo díscolo, claro. Pero un hijo querido, también. Su padre le echa tanto de menos que tiene la ocurrencia de ponerle a Michael Long la cara de su hijo Garthe Knight e, incluso, le da su propio apellido. Un barullo edípico que, bien mirado, daría para una serie de estas de ahora que gustan de estos retorcimientos familiares.

En fin: Michael adoptó la cara de Garthe al que no conocía de nada porque el padre biológico del segundo le echaba de menos. O algo así. Misterio resuelto.

El único misterio que queda por resolver de El Coche Fantástico es por qué Devon Miles decía que era un hombre de acción pero, la primera vez que se le ocurrió salir del despacho o del camión-taller de KITT, casi se lo cargan unos delincuentes.   

2 opiniones en “Eres un hijo de puta, Michael Knight”

  1. Tilde diacrítica en los ‘cómo’ de esta frase, por favor:
    “El español medio no sabía como eran los famosos, no sabía como se hacían las películas”

    Si jugamos al periodismo que sea con todas las consecuencias. Divertidos artículos, por cierto

  2. ¿Por qué le dabas a un tío tan molón como Michael Knight casos que podría resolver un municipal?
    ¿Dónde estabas, Cordell Walker?

    ….aquel grito resonó en el silencio de la siesta extremeña con tal nitidez y escándalo que estuvimos castigados durante toda la tarde.
    JAjajaajajajajaaa, me meo!!

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