Hombre ‘apañao’

No sé si a ti te habrá pasado, querido lector, pero yo he escuchado en muchísimas ocasiones la expresión “hombre apañao” (apañado si vives en un lugar en el que se hable normal), para referirse a un hombre que tiene la capacidad de arreglar cualquier desperfecto de su casa (o de las demás), de conocer al dedillo el motor de un coche o, en casos algo más extremos ya, saber podar un seto con la forma de un falo bien grande si así se le requiere.

Sí, bueno, puede que haya exagerado algo esto último, pero es que son tantas las veces que he escuchado esto ya, que estoy algo quemado con el asunto. Y es que parece ser que hay una especie de sub machismo dentro del propio universo masculino que hace que unos hombres lo sean más que otros debido a sus gustos o a sus capacidades frente a cosas que deben saber.

Tampoco sé si esto estará más arraigado en según qué zonas, pero al menos en la que yo vivo, si un hombre sabe hacer lo que se espera de él por el mero hecho de serlo, se le considera todo un machote que está muy por encima de los que no tenemos ni puta idea de instalar una lámpara de techo en una casa (sobre todo porque no tengo ningún interés en saber hacerlo). Ojo, como siempre, saldrán esos que ponen el grito en el cielo por cualquier cosa, pero has de saber que ni trato de generalizar, ni siquiera critico a la gente que siente interés por saber arreglar todo con sus propias manos, no. Critico a esos que menosprecian a quienes no tienen interés en cosas así. Hombres y mujeres.

Así que, sin más, pasaré a relatar mi caso personal. A cómo soy yo mismo. Puede que te sientas identificado. Puede que sepas, incluso, ver más allá y entiendas que aunque me refiero al caso en concreto de hombres, muchas mujeres también sentiréis esto. Para todos vosotros, va dedicado esto.

No, no soy de esos hombres que sepan arreglar ningún tipo de cosa en mi casa. Sí, sé reparar cualquier tipo de aparato informático pero es para eso por lo que estudié. Cuestión de gustos, lo llaman algunos. No tengo interés en saber cómo se hace ningún tipo de instalación. Si se me rompe, qué sé yo, el calentador del agua, llamo al fontanero, que para eso se dedica a eso.

No, no soy de esos hombres que sienten un interés total por los coches. No sé cómo funciona un motor. Tampoco lo necesito para mi día a día. Si mi coche se rompe lo llevaré a un taller mecánico. Sí, si supiera sobre bujías y demás podría ahorrar mucho dinero. Supongo que el mismo que ahorraría el que pueda saber hacerlo, pero me lleva el ordenador a mí para que le quite la publicidad porque él no sabe. Supongo que vuelve la cuestión de gustos, aficiones e intereses.

No, no tengo una pasión enfermiza por el fútbol. Sí, lo sigo, pero soy capaz de distinguir afición de fanatismo y eso no me hace menos futbolero. Además, soy más de jugarlo que de verlo y, sobre todo de poder dormir las noches en las que pierde el equipo que me causa alguna simpatía. Siento no poder ponerme hecho un loco discutiendo sobre si algo fue o no fue penalti en corrillo.

No, no me siento superior a nadie por haber nacido con algo colgándome de las piernas. No me gusta hablar utilizando términos despectivos de nadie. Ni de mi pareja, ni de alguien que pase andando por la calle. No, no me gusta sentirme un cromañón babeante en esas situaciones. Puede que eso te haga pensar que soy menos hombre, pero puede que en esos pensamientos radique justamente tu problema.

Y no, ninguna de las anteriores condiciones son indispensables para que te pueda englobar dentro de ese grupo. Repito, que todo en la vida se basa en lo que a uno le gusta o lo que no. Si te gusta saber arreglarlo todo, olé tú. Si te gustan los coches y sus motores son tu pasión, olé tú. Todo lo demás (salvo la última, para mí) es absolutamente respetable, porque incluso te puede gustar todo lo relatado y no sentirte más hombre que yo. Meter en un saco a todo el mundo es justo lo que yo critico. Pero esos que sí lo piensan, esos que condicionan tu forma de ser y de sentirte con ciertas capacidades que uno mismo elige desarrollar o no, sabed que si pensáis que soy menos hombre por no reunir esas características, lo que yo pienso de vosotros tiende más hacia la capacidad mental que otra cosa.

Y lo vuelvo a repetir, este artículo es aplicable también a las mujeres, lo he hecho del mundo varonil porque me es más sencillo poner ejemplos conmigo mismo.

Espero que nos volvamos a leer pronto, querido lector y, sobre todo, que escriba sobre algo feliz. Significará que no estoy enfadado por algo. Estoy cansado de pasar mis días enfadado con el mundo.