Los últimos no-contactados del Amazonas

Es una de las imágenes que más me sorprenden cada año: una densa jungla milenaria, un claro entre los árboles, y un grupo de indígenas asustados mirando hacia el cielo. Se trata de una tribu de no-contactados: seres humanos como tú y como yo que supuestamente nunca se han encontrado con la mal llamada civilización.

La primera pregunta que nos viene a la cabeza es: ¿Cómo es esto posible? En la era de Internet, las comunicaciones móviles y las fotos por satélite, ¿es legítimo pensar que queden reductos de vida salvaje (en el buen sentido de la palabra)? ¿Es posible imaginarse cómo debe de ser el día a día de estos congéneres?

No os negaré que, por unos segundos, al ver las fotos a uno lo inunda un halo romántico y aventurero. Si dejamos volar la imaginación, podemos construir cómo habría sido nuestra vida si hubiésemos nacido en aquella choza en medio del bosque tropical.

No obstante, si profundizamos un poco más en el problema, enseguida aparecen indicadores de que no todo debe ser tan bucólico. Frío, enfermedades, depredadores, y un sin fin de incomodidades que no enfrentamos en nuestro día a día.

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Aun así, la realidad todavía puede ser más cruel: esta semana se ha localizado una tribu de indígenas emparentados con los Yanomami, una etnia de no-contactados que viven en lo más profundo de Brasil. La Fundación Nacional del Indio los fotografió por primera vez, a una hora y media de la ciudad más cercana, obteniendo las instantáneas que acompañan a estas líneas. Un documento impagable.

Como os estaréis imaginando, los habitantes de la tribu no quieren ningún contacto con presencias extrañas como nosotros, por lo que acercarse a ellos es bastante complejo. Atacan con flechas a los aviones, y son muy agresivos y desconfiados. Normal. Es una imagen que hemos visto en otras ocasiones, como tras el tsunami que arrasó Indonesia a principios de esta década.

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La pena es que su forma de vida está siendo amenazada por actividad de minería ilegal que inunda la zona desde hace décadas. Más de cinco mil mineros clandestinos están deseando tomar las tierras de sus ancestros para explotar los recursos y así satisfacer nuestra sucia demanda primermundista.

En opinión de los expertos, la triste realidad es que es muy probable que muchos indígenas de estas tribus no-contactadas hayan enfermado y muerto por patógenos transmitidos por los extractores de oro, o de forma indirecta por beber agua contaminada por mercurio a causa de la explotación minera.

¿Qué opináis? ¿Qué pueden enseñarnos a nosotros? ¿Debemos proteger estas zonas? ¿No hacer nada a favor ni en contra? … ¿o lo más seguro para ellos es que entremos en contacto y “civilizarlos”?

Autor: Dr. Pablo Aguilera

De pequeño, quería ser mago. Ahora, me gusta pensar que investigo para que la tecnología resulte útil y mágica a la sociedad. En 2015 gané el Premio Extraordinario de Doctorado en Ingeniería de Telecomunicaciones, y en 2016 me eligieron como Mejor Profesor de la Escuela de Ingenieros de Sevilla. Me encanta la naturaleza, el deporte y hacer música, por lo que en cuanto pueda planeo una escapada.