Madera, plástico y cartón

Hay un momento mágico para todo amante de los juegos de mesa. Por fin has conseguido una copia de ese juego que llevabas meses esperando, llegas a casa, quitas el precinto plástico y abres lentamente y con sumo cuidado la tapa de cartón. Ante tus ojos todos esos componentes dormidos esperando a que aprendas a utilizarlos, deseando recibir un soplo de vida.

Una de las cosas que llama mucho la atención cuando te empiezas a adentrar en este mundillo es, sin duda, la cantidad de ingredientes que usamos para cocinar nuestras sesiones de juego. Cada vez se pueden ver producciones más cuidadas, incluso espectaculares en algunos casos. Unos buenos componentes, aunque no son indispensables, nos ayudarán a tener una experiencia más inmersiva y disfrutar de una forma más completa del juego. 

Hay algunos títulos con kilos de componentes variados y otros que únicamente necesitan unos dados o un mazo de cartas, pero hay algo que todos comparten sin excepción: el manual. Es importante que todo juego de mesa tenga un buen libro de reglas si no solo nos serviría como adorno en la estantería. Hoy en día hay algunos especialmente cuidados, con muchos ejemplos y todo perfectamente explicado. Se suele incluir además alguna hoja o pequeño cartón (incluso alguna carta) con un resumen de reglas para tenerlo a mano durante la partida. 

unnamed-1
Hojas de referencia de Quadropolis

El tablero suele ser la parte central de muchos juegos de mesa y puede ser de una sola pieza o modular, teniendo en este caso la posibilidad de disponer de distintas configuraciones para cada partida. En algunos casos puede que tengamos además un tablero individual para cada jugador o que haya varios tableros centrales en lugar de uno sólo. En cuanto a forma y funcionalidad podríamos distinguir distintas categorías. 

  • De recorrido. Puede ser lineal como el famoso Juego de la Oca o, el más moderno, Patchwork. En estos juegos debemos llegar al final de este recorrido para terminar la partida. En otros casos, como en el clásico Monopoly y todos sus sucedáneospodemos estar dando vueltas hasta la eternidad a dicho recorrido para conseguir otros objetivos.
  • De mapa. En algunos casos el mundo entero (Pandemic), otras veces una isla (Los Colonos de Catán), tal vez un edificio en llamas (¡Rescate!) o hasta la Tierra Media (La Guerra del Anillo). Pueden estar divididos en casillas (cuadradas o hexagonales), en regiones o por rutas que conectan distintas localizaciones (Aventureros al Tren). 
  • De acciones. En estos, el tablero dispone de distintas casillas donde situarse para realizar acciones. En muchos juegos cuando alguien ocupa una de estas casillas ningún otro jugador podrá usarla hasta la siguiente ronda. Es el caso de tableros de juegos como Russian Railroads, Stone Age o Agrícola. Muchas veces (aunque no siempre) incluyen una pista de puntuación alrededor del tablero en el que ir contando los puntos de victoria que hacemos en el juego. 
  • Abstracto. Estos tableros simplemente disponen de una rejilla de casillas por las que mover tus fichas: Tash-Kalar, Go! o el mítico Ajedrez.
  • De losetas. No sería un tablero como tal. Éste se va construyendo a medida que vamos colocando losetas sobre la mesa vacía. Carcassone o el recientemente galardonado Isle of Skye (Kennerspiel des Jahres 2016) serían dos ejemplos perfectos. 
  • Tableros especiales. Por último hay algunos que destacan por su originalidad en cuanto a elementos incluidos como las ruedas del calendario maya de Tzolki’n  o la maquinaria laberíntica de Gum Gum Machine.

    unnamed-2
    Tablero de Tzolki’n: El Calendario Maya

Durante años hemos usado barajas de cartas estándar como la francesa o la española con las que se podía (puede) jugar a infinidad de juegos variados. Las cartas pueden constituir un juego en si mismo, como el famosísimo Uno, o formar parte de un juego más complejo (Mega Civilization incluye más de 1.500 cartas entre otros componentes). Las podemos encontrar con distintos acabado y de tamaños para todos los gustos.

Dados: odiados por los enemigos del azar y amados por muchos otros. Hubo un tiempo en que los dados servían únicamente para mover nuestra ficha por el tablero tantas casillas como puntitos se mostraran en una de sus seis caras. Algo muy básico que poco a poco se ha ido superando y hoy en día tenemos dados de 3, 4, 6, 8, 10, 20 o hasta de 120 caras y no solo con números, también los hay personalizados con todo tipo de simbología. Y por supuesto sirven para todo tipo de propósitos: para determinar que losetas producen recursos en Los Colonos de Catán, para resolver los enfrentamientos en Arcadia Quest, para probar nuestra puntería en Mondrian… Hay juegos cuya mecánica principal es la gestión de nuestra tirada de dados como los distintos Dice Masters o cualquier versión de dados de las que se han hecho de juegos de tablero: Ra, Carcassone, Zooloreto, Nations (todos ellos seguidos por la coletilla The Dice Game). 

unnamed-3
Dados de Los Aprendices

En cuanto a fichas (así en general) es donde más variedad encontramos. Raro es el juego que no incluye planchas de cartón troquelado con decenas o cientos de fichas para múltiples propósitos. El cartón tiene la ventaja de ser casi totalmente personalizable en cuanto a forma y diseño. Otro material estrella es la madera en forma de cubitos, discos, cilindros, meeples (pequeñas figuras antropomorfas), y cada vez más variedad de representaciones de animales, vegetales y casi cualquier objeto que necesitemos almacenar. El tercer material en discordia sería el plástico (HIPS, PVC…) usado principalmente para la fabricación de miniaturas. La madera ha sido más utilizada, históricamente, en juegos de factura europea y el plástico en juegos americanos aunque cada vez hay más mestizaje lúdico. 

Estos serían los componentes principales que suelen aparecer en prácticamente todos los juegos de mesa. Hay otros que siendo menos habituales también nos encontraremos de vez en cuando: relojes de arena para marcar un tiempo determinado, pantallas para esconder ciertas informaciones al resto de jugadores, escenografía en tres dimensiones, bolsas de tela para guardar dados, libretas para llevar puntuaciones, o hasta un dispensador de dados en forma de pirámide como el de Camel Up.

Pirámide de Camel-Up
Pirámide de Camel-Up

Ni siquiera sabemos si cuando probemos ese juego nuevo que acabamos de adquirir nos gustará o pasará directamente al hilo de compra-venta de algún foro pero como decía al principio, ese momento en el que abres la caja y te encuentras con todo este material es mágico, casi adictivo. Debe ser algo así como las luces hipnóticas de las máquinas tragaperras. Por cierto, os dejo. Que tengo que abrir un juego nuevo que acaba de llegarme a casa. 

Fotos extraídas de misutmeeple.com cedidas por @iMisut (excepto foto de portada: Spiel Material)