¡Mamá, quiero ser… ‘youtuber’!

Si Concha Velasco volviese a cantar su famoso éxito, sin duda hoy debería replantearse la letra y de un Mamá, quiero ser artista pasaría a un Mamá, quiero ser youtuber.

Todos los niños llevan un pequeño youtuber dentro luchando por salir. Eso es así, antes los niños se decía que nacían con un pan bajo el brazo (algunos, claro). Hoy nacen con el botón de Youtube aprisionado bajo la axila. Y eso es porque han entendido que la forma de ver contenidos audiovisuales ya no pasa necesariamente por la televisión.

Sí, amigos, la televisión ha muerto y los programadores no se han dado cuenta aún. Los niños no entienden que un ser humano desde un despacho decida qué dibujos deben ver en cada momento teniendo en cuenta que entran en Youtube, Netflix, Wuaki y otras y ponen lo que quieren cuando quieren. Y cuando digo niños también digo adultos, ojo.

Debe ser porque ningún directivo de televisión ni los programadores tienen hijos y no viven esa experiencia en sus casas como para aprender que están anclados en el siglo pasado. Me los imagino en lo alto de una torre, cual mago en Los ojos del dragón, huyendo de todo y de todos, sin hacer caso a nadie, sin hijos, sin familia, sin conexión a internet y gritando mientras se cree un genio de la programación: “¡¡Después de Clarence pon Hora de Aventuras que lo están pidiendo!! ¡¡LO ESTÁN PIDIENDO QUE LO SÉ!! ¡¡MUAHAHAHAHAHA!!” Unos genios, tú.

Mientras, los niños se dedican a ser protagonistas de lo que se emite en la tele o en cualquier dispositivo móvil, en lugar de ser una extensión del sofá, un espectador pasivo, sondado, al que se alimenta audiovisualmente con los contenidos que el señor de la torre decide en cada momento, dependiendo de las estrategias publicitarias o de audiencia de su cadena.

Y, yendo un paso más allá, los niños empiezan a querer generar su propio contenido, se graban, suben sus historias a Youtube. Y lo hacen porque eso está más cerca de su lenguaje audiovisual que cualquier otra cosa. Hemos pasado del esperar para ver, al ver sin tener que esperar. Y llegará el día en que esos niños se hagan mayores y no sepan qué es Telecinco, Antena 3, TVE y otras. Simplemente porque no han formado parte de su ocio audiovisual. Eso lo sustituyeron de pequeños con Youtube y otros.

Por eso y por haber inventado un modelo de negocio completamente nuevo nunca podré estarle más agradecido a los youtuber (incluidos a los que odio). Porque han demostrado algo que, por otra parte ya sabíamos, que para tener 10, 20, 30, 40, 50 o más, millones de espectadores, no hacen falta grandes presupuestos, ni caras bien pagadas, simplemente hace falta lo que siempre ha sido fundamental en este negocio y cada vez se echa más de menos: la valentía y la imaginación.