Manuel Morón habla de ‘7 años’, la apuesta de Netflix por el talento nacional

La plataforma digital ha aumentado los contenidos de producción propia en los últimos años. Eso, unido a la exclusividad de sus series, está haciendo que se tambaleen los cimientos de la vieja televisión. La excusa de la ‘piratería’ ya no es válida para impedir el desembarque en España de este tipo de servicios. Se ha demostrado que la gente paga; si es bueno, paga. La empresa de Los Gatos (California) ha dado un paso más y está invirtiendo en producciones localizadas. Llevamos algún tiempo escuchando que Netflix producirá series y películas españolas; éste es el caso de 7 años (Roger Gual) que se estrenará el 28 de octubre. A través de uno de sus protagonistas, Manuel Morón, descubriremos la experiencia.

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Manuel Morón

Manuel es uno de esos actores omnipresentes en nuestros mejores recuerdos cinematográficos y televisivos. Es fácil recordar títulos en los que ha trabajado, y es fácil odiar a su personaje como padre de El Bola (Achero Mañas, 2000). Su extenso currículo comprende obras como Nadie conoce a nadie, Smoking room, Azul oscuro casi negro, Celda 211, etcétera. Todas producciones de gran calidad, lo que unido a su registro versátil le ha hecho aterrizar en series míticas como Farmacia de guardia, Compañeros, Crematorio, La que se avecina… Podemos decir que Manuel forma parte de nuestro subconsciente catódico. Es por ello que el gigante estadounidense ha contado con él para su primera película española. Éste gaditano de 60 años, cuya mayor dificultad —por haber nacido lejos del showbussines—, para convertirse en lo que es hoy, fue resistir, porque “cuando la llamada del mar y de la familia se hace muy presente hay que aguantar, sostenerse y no flaquear, porque Cádiz es muy potente. Aunque sea una ciudad pequeña, tira mucho”, estudió entre Sevilla, Madrid y Buenos Aires, aunque ya había recorrido España durante dos temporadas con una compañía de su tierra.

Si en 1965, con nueve años, le llegan a decir cómo sería el consumo de ocio televisivo hoy en día, hubiera pensado que se trataba de una película de ciencia ficción —nos comenta—. Él vivió la tele en blanco y negro toda su niñez, y el color lo conoció en el cine. Se subía a un árbol, junto con sus amigos, para ver gratis las películas del cine de verano —nos recuerda y se nos ponen los vellos de punta—. La distribución del séptimo arte ha cambiado y él está en esa nueva ola. Nos recalca que no sabe si esto le abrirá las puertas a un nuevo público, pero es consciente de que la difusión va a ser enorme.

7 años

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7 años narra la historia de cuatro socios —Paco León, Juana Acosta, Àlex Brendemühl y Juan Pablo Raba— de una empresa de éxito, que es sorprendida por la justicia en un acto de desvío de fondos a un paraíso fiscal. Sólo uno de ellos irá a la cárcel y deben de decidir quién. Para ello recurren a los servicios de Manuel Morón, experto en mediación de conflictos laborales. Se desarrolla íntegramente en una localización, por lo que la responsabilidad de los actores es mayor, aunque no fue ninguna carga para ellos —nos cuenta Manuel—. “Fue un trabajo muy intenso, y a veces duro en el sentido de sostener la concentración tanto tiempo, porque la cámara podía ir tanto conmigo como, de repente, pasar a otro compañero; y por eso no nos podíamos despistar nunca”. Está claro que la tensión se respira en el ambiente de esta historia, pero tendremos que esperar al 28 de octubre para descubrir cuál de los cuatro irá a vivir a la sombra. Auguramos mucho éxito a esta producción.

Para terminar, le preguntamos a Manuel que a quién metería, en la vida real, siete años en la cárcel. Sus palabras, referidas a los cargos público corruptos o no, fueron muy sabias:

“Estamos viendo que meterlos en la cárcel no sirve para nada hoy en día, no reparan el daño causado o, cuando salen, lo hacen con más poder o dinero. Lo que sí obligaría, o condenaría, a todos los que han gobernado este país o han ostentado cargos públicos a niveles ministeriales, a 7 años de servicio público de verdad… servicios sociales necesarios para todos. Y a los que los han cubierto, protegido, aprovechado o mirado para otro lado, a 7 años de trabajos y servicios públicos también“.