¿En tu mesa o en la mía?

Normalmente lo único que se necesita para poder divertirse con juegos de mesa es una superficie suficientemente grande como para que quepan todos los componentes del juego. Lo ideal sería, como su propio nombre indica, una mesa pero ¿quién no ha jugado alguna vez a las cartas sobre una toalla de playa? 

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Empezaremos por lo más básico: una mesa, ya sea de madera, cristal o PVC. Todos tenemos al menos una mesa en casa. ¡Ya podemos empezar a jugar! Hay mucha gente, de hecho, que prefiere la superficie de la mesa limpia sin ningún tipo de añadido y es seguro que por muy sibaritas que seamos en muchas ocasiones nos tocará jugar así. Sus principales desventajas son que los dados (cuando los haya) además de hacer mucho ruido pueden rebotar demasiado (y salir disparados de la mesa) y que tendremos que tirar de uña para recoger las cartas de la mesa. Para solucionar esos pequeños problemas de las mesas “desnudas” lo más sencillo es hacerse con un tapete. El tejido más usado es el fieltro. Hoy en día se pueden conseguir fácilmente telas de fieltro de cualquier tamaño, grosor y color. Tiene un acabado levemente mullido ideal para poder levantar las cartas con facilidad y amortiguar las tiradas de dados. Un poco más allá estaría el llamado speed cloth, una tela de microfibras usada en mesas de casino. Ésta, colocada sobre una capa de algún material que sirva como acolchado, consigue además que las cartas resbalen a la perfección. 

La opción deseada por todos pero accesible para muy pocos es la de las mesas específicamente diseñadas para jugar a juegos. Se caracterizan por un perímetro elevado de madera, una parte interior a menor altura con la superficie de fieltro o speed cloth y a partir de ahí todo tipo de extras y accesorios imaginables: soportes para la bebida fuera de la zona de juego, huecos para fichas, dados o cartas, cajones, iluminación interior, tapa de madera para convertir la mesa de juego en una mesa de comedor, torres de dados, monitores de televisión, sistemas de sonido… Casi cualquier cosa que se te ocurra. Los precios de estas mesas, generalmente fabricadas a medida, suelen ir desde los 500€ las más pequeñas y sencillas hasta mas de 3.000 euros por una más grande y con todos los accesorios. 

Mesa con todos los extras: The Phalanx (rathskellers.com).
Mesa con todos los extras: The Phalanx (rathskellers.com).

Una solución más económica podría ser intentar clonar una de estas mesas de una manera casera, aunque sería necesario un mínimo conocimiento de técnicas de carpintería. En la red hay varios ejemplos de gente que ofrece sus planos y su experiencia en la construcción de su propio mueble que puedes usar para inspirarte antes de lanzarte a la aventura. Yo mismo llevo un tiempo dando vueltas a la idea de tunear la mesa de comedor, de manufactura sueca, que uso para jugar y optimizar así sus capacidades lúdicas de la forma más económica posible. Quiero construir una superficie de juego de quita y pon, que se apoyaría sobre la mesa actual, con algunas de las características de las mesas de juego comerciales. 

Modificando una mesa de comedor para convertirla en mesa de juego.
Modificando una mesa de comedor para convertirla en mesa de juego.

Por último os quiero hablar de una mesa que se encuentra en estos momentos en proceso de financiación mediante crowdfunding: The Game Anywhere Table. Realmente se me ocurrió escribir este artículo a raíz de encontrarme con este proyecto tan curioso. Se trata de una mesa de juego plegable con muchas de las ventajas de un mesa de juego clásica pero con el añadido de que se puede portar y montar rápidamente en cualquier lugar. Además incorpora algunas grandes ideas como múltiples accesorios magnéticos, personalización de la zona del jugador o pantallas para que otros jugadores no vean tus cartas. 

The Game Anywhere Table.
The Game Anywhere Table.

Un comentario en “¿En tu mesa o en la mía?”

  1. Acojonante! Al final te has llegado a montar tu mesa en casa?

Comentarios cerrados.