Mi superhéroe favorito

En la última década, los héroes y villanos de Marvel y DC han logrado una presencia importante en el cine y la televisión y parece que, por rentabilidad y expectación, esta tendencia no dejará de ir al alza. Sin embargo, un servidor tiene su superhéroe favorito y éste no pertenece ni a Marvel ni a DC. Por dar algunas pistas, no es el más agradable de ver. No es precisamente agraciado, a decir verdad. Tampoco destaca por tener un código de no matar como, por ejemplo, Batman y, es más, tiene formas muy macabras de poner fin a sus muchos enemigos. Eso sí, no por ello deja de tener una insaciable sed de justicia. Quizá no haya dado pistas muy reveladoras. Pero… ¿y si digo que deja constancia de sus hazañas con una fregona? ¿Todavía no?

En fin, me dejaré de absurdos acertijos e iré al meollo de la cuestión. Mi superhéroe favorito es, nada más y nada menos, el Vengador Tóxico. The Toxic Avenger (1984) es quizá el film más emblemático de una productora de la que ya he hablado en uno de mis anteriores artículos: la Troma.

La acción transcurre en Tromaville, una pequeña población cercana a Nueva Jersey. Pese a su apariencia idílica, este lugar tiene un alto y preocupante índice de delincuencia, por no hablar de la corrupción de sus dirigentes y autoridades. Además, para rematar la faena, se realiza una gestión demasiado cuestionable de peligrosos vertidos tóxicos y la contaminación se suma a sus tantísimos problemas. Ajenos a ello, los jóvenes de este pueblo infame pasan las horas en el gimnasio poniendo sus cuerpos en forma. Allí conoceremos a Melvin, el chico de la limpieza, un muchacho un tanto desgraciado. Enclenque, desaliñado, no bendecido con el don de la belleza, tartajoso y con aspecto de pardillo, el bueno de Melvin es objeto constante de burlas; precisamente, una de ellas llega demasiado lejos y el chico se convertirá en el hazmerreír de todos los asiduos del gimnasio. Con desesperación, huye despavorido y termina cayendo por una ventana, con la mala suerte de caer en un bidón con residuos tóxicos cargado sobre un camión. Aun así, con su cuerpo en llamas, las burlas siguen y Melvin corre hacia su casa. Allí se da un baño y sufre una trágica transformación: pierde el cabello, su rostro queda deforme, su piel parece podrida y se llena de bultos, su voz cambia a una más grave y su altura y masa muscular aumentan de forma notoria. Su madre al verle, reacciona aterrorizada y Melvin, apenado, huye. A partir de ahí, se convierte en el Vengador Tóxico ya que esta metamorfosis le ha convertido en una criatura con fuerza y resistencia sobrehumanas. Hará uso de estas habilidades convirtiéndose en el azote de los delincuentes y corruptos de Tromaville.

Estamos ante una de esas películas autoconscientes. Sí, pertenece a la serie Z y no tiene pretensiones de querer parecer un film de mayor categoría. Cutre y con orgullo, sí señor. Más allá de eso, podría decir que dentro del subgénero es de lo más asequible para todo tipo de público, pudiendo sorprender incluso a los más escépticos. No le falta un humor bastante peculiar, efectos especiales dignos de su presupuesto, algo de gore e incluso una escena en particular que da bastante mal rollo.

Resulta paradójico que una película de esta índole intente transmitir una crítica feroz a la contaminación y a la irresponsable gestión de residuos llevada a cabo en diversos países del mundo. No lo confundamos con una película hippie o con sus momentos de moralinas explícitas. La diversión está asegurada.

Recomiendo está película sí o sí. No puede decir otra cosa. Tiene algo especial y lo digo de la forma más subjetiva posible. Pero lo cierto es que siempre que la he recomendado las respuestas por parte de los ‘valientes’ que se han atrevido han sido satisfactorias.