Move your soul: los hobbies del Líder

 

No solo los esclavos van a mover las cadenas. También hubo peces gordos que bailaron el Tutti Frutti. Hoy les presentamos a varios cabecillas de congregaciones espirituales grandes y pequeñas, simpáticas y asesinas, que juguetearon con ese mecanismo de control de masas llamado rock ‘n roll. Algunos de estos personajes deberían quedar relegados a la historia universal de la infamia, aunque quizás puntuarían más alto en la historia musical de la infamia…

A veces la música se instrumentalizaba como una estrategia misionera para captar adeptos, a veces era simplemente una forma más -una de tantas- de echar una canita al aire.

 

Dr. York
 

Dwight York, Dr. York para la música, cumple actualmente una condena de 135 años de cárcel por, entre otras cosas, cientos de abusos sexuales a niños. Para sus fans, el juicio fue una farsa orquestada por los poderes en la sombra: para empezar, York no sería ciudadano de los Estados Unidos, como señalan la mayoría de sus certificados de nacimiento, sino del planeta Rizq.

El conocido por sus seguidores como Issa Al Haadi Al Mahdi es el líder de la secta de los nuwaubianos, que alcanzó unos 5000 seguidores en su mejor hora. Los nuwabianos parecen creer que los blancos fueron creados mediante el cruce de babuinos y orangutanes por los nubios de marte, quienes vivían mil años y disfrutaban de una tez verdosa que el contacto con el hierro de la atmósfera terrestre oscureció. Tenían como fin sintetizar una raza de esclavos asesinos cuyos pequeños genitales garantizaban su bajo nivel poblacional (pues sus mujeres preferirían, obviamente, a los dotados nubios). Hoy, sin embargo, los que nacieron para ser esclavos se han convertido en los nuevos amos y se alimentan de sangre de los negros para suplir la debilidad sanguínea que expresa su palidez.

La mitología de los nuwabianos, que se afirman los “nubios moriscos indígenas norteamericanos”, posee un idioma propio y unas Escrituras de unas supuestas 1700 páginas. Combina black power, reptilianos, conspiranoia, egiptología, reencarnación, teorías de la tierra hueca, indigenismo o star wars a los mayores niveles contrafactuales que nos ha sido dado conocer. Para el “Doctor”, todos somos concebidos como gemelos pero sólo uno de ellos sobrevive al parto, los pájaros descienden directamente de los peces, los bebés abortados de las alcantarillas se preparan para tomar el poder mundial, hay una carretera subterránea entre Londres y Nueva York y cada ser humano dispone de siete clones ocultos en algún rincón del universo.

Ah, y Adolf Hitler era negro.

Lo curioso es que a mediados de los ochenta este individuo, que vestiría en la década siguiente atavíos de faraón o tocado de cherokee, aparecía como un trajeado cantante de soul y funk con letras absolutamente anodinas. Al concienciarse de su fracaso musical, declararía haber compuesto en secreto algunos de los grandes hits de los sesenta y los setenta. Quizá el poder y el desfogue sexual que no pudo obtener con el estrellato le condujera a centrarse en la religión más excesiva de su día. Creemos que la más susceptible de tener un doble significado de sus prosaicas canciones es “Plain as Black and White”.

Por lo menos, para él estaba muy claro. 

 

Sri Darwin Gross

It Just Is‘ (1972) de Sri Darwin Gross, es un clásico de la outsider music. Darwin Gross (DapRen) dirigió durante los años setenta la secta de Eckankar (“co-trabajador con Dios”), de influencia sij y sufí. Su especialidad eran los ejercicios para despegar cuerpo y alma durante viajes astrales. El liderazgo de Darwin Gross no estuvo exento de polémicas, pero lo más inaudito era su afición a una desconcertante música misionera.
 

“Si se escucha con poca atención”, escribe en el libreto, el disco “parece no ser diferente de lo que uno puede oír en la radio de todos los días. Sin embargo, si eso es lo que uno ha oído, ha sido capturado por el Maestro ECK en el ardid de Rumi. Se le ha escapado parte de la más alta y más profunda sabiduría que puede ser encontrada en el planeta por encima del oyente mientras marcaba el ritmo con el pie y escuchaba a medias los sonidos cómodos y familiares de hoy”.

 
David Koresh

 

David Koresh, nacido Vernon Wayne Howell, era un joven cantautor con cierta tendencia a que Dios justificara sus líos de faldas. Ya mozo, cuando se encariñó con la hija de cierto párroco, citaba a una revelación bíblica como causa de su innegociable obsesión. Se unió en 1982 a los apocalípticos Davidianos del Séptimo Día en su Mount Carmel Center, pero sus luchas de poder contra George Roden (con cuya anciana madre mantenía relaciones en virtud de Isaías 8:3) le ganaron a él y sus seguidores la expulsión a punta de pistola.

Tras años a la intemperie tratando de retomar el control (emprendiendo entretanto varias intentonas fallidas de lanzar una carrera musical), el Profeta Final consiguió que Roden le retara por el liderazgo de la secta, desafiándolo a resucitar a un muerto. En su lugar, Koresh llamó a la policía. Un asesinato a hachazos fue el motivo definitivo del encarcelamiento de  su rival y permitió la vuelta de Koresh al Monte Carmelo, donde descubrió un laboratorio de metanfetaminas.

Era su hora: Koresh se adjudica el deber de engendrar una estirpe, la “Casa de David”, que gobierne el mundo post-apocalíptico. Se dice que se impuso por decreto 140 esposas, se le conocen una veintena. Recibía a sus seguidores como una estrella de rock, rodeado de posters de Megadeth o Ted Nugent, y afirmaba “tener derecho” sobre cualquier mujer sobre la Tierra. Según se ha descubierto luego, Dios le prometió a Madonna.

En tiempo récord se multiplican las acusaciones de violencia, abusos sexuales y pedofilia, amén de tenencia ilícita de armas. Parece que los davidianos se están preparando para una gran batalla anunciada por su líder. Una visita de la autoridad competente es invitada a un coctel de metralla. Interviene el FBI, que asedia el recinto durante 51 días, recurriendo al gas lacrimógeno, los tanques y un insoportable hilo día y noche de “These Boots are Made for Walkin’”. El “asedio de Waco”, la mayor hecatombe de los servicios secretos de Estados Unidos contra su propia población, fue saldado por un incendio de origen incierto que acabó con la vida de las más de ochenta personas que quedaban dentro, incluido el líder. La investigación oficial concluye que fue un desesperado suicidio en masa ante la invasiva, otros culpan al FBI o lo creen fruto del azar. Koresh tenía treinta y tres años el día de su martirio. Todavía hay quien cree que regresará de entre los muertos para resucitar a todos aquellos cadáveres de los que se le culpa.

Una carrera musical frustrada es el nexo común entre personajes siniestros como David Koresh, Dr. York, Charles Manson o Marshall Applewhite. Sin duda, Vernon, debiste haberte quedado en el rock ‘n roll. Habrías lavado igualmente cerebros influenciables, te habrían adorado igualmente como a un dios y 140 concubinas te habrían parecido pocas. ¿Que pensabas que eras mediocre?

Bueno, como santo tampoco es que hayas dado precisamente la talla, aunque hubiera quien te lo repitiese cada par de minutos. 

 

Gabriel de Sedona
 
 
 

La Alianza de Comunicaciones de la Comunidad Global es un movimiento fundado a finales de los ochenta, inspirado en el Libro de Urantia, misterioso volumen publicado en 1955 según las revelaciones de ciertos seres celestiales canalizados a través de médiums humanos. Su contenido lo abarca, como siempre en estos casos, todo: desde una revisión a la astronomía mainstream hasta la “auténtica vida” de Jesús. Pero dos mil páginas nunca son suficientes y por ello tiene una contin
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ción heterodoxa, La Familia Cósmica, “canalizada” a través de Anthony Delevin, alias Gabriel de Sedona, reencarnación de Francisco de Asís y del Rey Arturo, entre otros.

Además de trabajar en su obra maestra, Gabriel ha tenido tiempo para “recibir” una música catalogada de CosmoPop®, CosmoWorship cuando se dirige directamente al Creador, CosmoCountry cuando le da por el palo más terrenal… El CosmoPop® proviene de las Pléyades y es el origen de la música celta primigenia de Avalón, actual Glastonbury. Su curiosa rareza Unicorn Love (1985) se precia de ser el primer disco de new age con voz. Según las notas del vinilo, “puedes bailar un montón de mi música y divertirte mientras las palabras traen la sanación a tu espíritu”.

Pincharemos una más reciente, pues Gabriel y sus grupúsculos siguen en buena forma.