El negocio de los ‘fakes’

noticia-bulo

A casi todos nos la han colado alguna vez: lees el titular de una noticia atractiva en Facebook, le das credibilidad… y pasas a comentarla con tus compañeros de trabajo, tus amigos, o tu familia. Los días fugaces en los que vivimos nos impiden dedicarle el tiempo necesario a analizar una noticia, contrastar la fuente, y juzgar su veracidad. ¿O no?

Se estima que más del 60% de las personas tiene a sus redes sociales (en particular Facebook) como su principal fuente de noticias. Esto quiere decir que forman su opinión a partir de titulares que ven en su muro, compartidos por sus conocidos sin ninguna inocencia. ¿Quién no se ha tirado horas discutiendo con su suegro, o su cuñado, sobre la veracidad de algo que ha visto en Internet? “Sí, sí, que fulanito lo ha compartido, es creíble. Pongo la mano en el fuego. Además, se veía venir”.

noticia-bulo

Hasta ahí, no pasa de una sensación frustrante al ver cómo la gente que valoras se traga cualquier bulo que circule por Internet o Whatsapp. Estoy seguro de que muchos de vosotros lucháis contra este fenómeno, haciéndoles ver su error con una simple búsqueda anti-hoax (un hoax es un bulo, una mentira online). La cuestión es: ¿Por qué existen tantas páginas que dediquen medios, tiempo y esfuerzo a crear noticias falsas? La respuesta es la de siempre: el dinero.

Últimamente florecen las webs que ganan decenas de miles de dólares con noticias falsas. Han perfeccionado tan bien el sistema que saben moverse con maestría en la delgada línea entre la sátira y la desinformación, entre el amarillismo y la media verdad. Paradójicamente, las nuevas tecnologías deberían haber formado ciudadanos más conscientes y consecuentes con el mundo en el que viven, y en definitiva: mejor informados y más críticos con lo que leen.

noticia-bulo

Nada más lejos de la realidad: actualmente la mayor parte de los usuarios de las redes sociales no pasan del titular, y si superan la pereza de hacer click en el enlace, la página ya ha ganado: se han generado los ingresos por publicidad y el lector no pasará del primer párrafo. De hecho, los últimos párrafos de estas noticias suelen ser delirantes porque nadie los lee. ¿Qué más da?

Lo más siniestro de todo es que, a la larga, hacemos click en noticias falsas que refuerzan nuestras ideas y prejuicios. Por lo tanto, nuestra percepción de la realidad se vuelve más sesgada y polarizada, de forma sutil y silenciosa: sólo premiamos aquella información que está alineada con lo que queremos creer.

Yo soy optimista y opino que, en pocos años, la sociedad pasará de creerse todo lo que ve en las redes sociales, por jugosa que parezca la noticia. Entonces dejará de ser rentable difundir bulos descarados y el negocio estará en otros asuntos. En definitiva, estaréis de acuerdo conmigo en que éste es uno de los cánceres de las redes sociales, y todos podemos poner un poquito de nuestra parte para frenar esta escalada de bulos.

Autor: Dr. Pablo Aguilera

De pequeño, quería ser mago. Ahora, me gusta pensar que investigo para que la tecnología resulte útil y mágica a la sociedad. En 2015 gané el Premio Extraordinario de Doctorado en Ingeniería de Telecomunicaciones, y en 2016 me eligieron como Mejor Profesor de la Escuela de Ingenieros de Sevilla. Me encanta la naturaleza, el deporte y hacer música, por lo que en cuanto pueda planeo una escapada.