Por qué no juego a videojuegos en modo ‘online’

Ah, qué gusto llegar a casa. Mi mujer con los niños en las actividades extraescolares (este año ha tocado ballet y baloncesto) y la PS4 para mí solo. Abro un refresco de extractos a tope de azúcar bien fresquito de la nevera, y mientras lo bebo a sorbitos porque tiene un montón de gas, ojeo la estantería de los juegos. ¿A qué le damos esta tarde? ¿Un fifita? ¿un GTA? ¿Minecraft? ¿Call of Duty? Veamos, hoy hay Liga, partidos entre semana por la carga del calendario y si pierde el Madrid me va a dar algo, así que un FIFA hasta que empiece y así hacemos la tarde temática.

Una partidita online, eso estaría bien.

Veinte minutos más tarde he tirado el mando de la play contra la tele, provocándole una muesca justo donde salen los teletipos en las noticias, estrujado el bote de refresco con la boca y me acurruco en posición fetal junto a la puerta del baño, donde una hora más tarde me encuentra mi familia tiritando.

¿Qué ha ocurrido en esos veinte minutos?

Pues que seguramente, al otro lado del cable de ADSL, estaba un niño de unos 9 o 10 años jugando mientras se comía un sándwich de chorizo de Pamplona. Con el kimono de judo puesto, manchándose el cinturón blanco-amarillo, mientras su madre le esperaba en la puerta de su cuarto para llevarle a su propia actividad extraescolar.

Ese niño no sólo me ha metido un 11-0 sino que además le ha dado al botón de “revancha”. En la revancha ha usado todos los combos y regates posibles, y en cada gol me ha ofrecido una celebración diferente, excepto la de enseñarme el culo porque no está implementada en el juego. Y me ha metido 15 goles.

Y seguramente le habrá dicho a su madre mientras apagaba la play: “Vámonos mamá, aquí no hay nivel suficiente y me aburro”.

Esto podemos extrapolarlo a otros juegos. De disparos o mata-mata como los llamamos los que no sabemos. Nada más hacer spawn en el mapa recibo un headshot mientras el avatar de otro jugador (también de unos 10 a 12 años) me pisa la cabeza, y otro más se mea en mi cadáver. Vale, la próxima vez que reaparezca me esconderé un poco entre la maleza y… no me daré cuenta de que el mismo chaval me espera cuchillo en mano detrás de un árbol y yo ni le rozo con mi AK47.

Y por esto no juego a videojuegos online. Porque con mi edad, lo mejor que puedo hacer es sentarme en el sofá y ver cómo mi hijo machaca a otros niños en el Battlefront, mientras ojeo el Marca, el As o cualquier otro periódico deportivo sensacionalista para ronceros con la tarjeta oro de cuñadismo.

Por esto no juego a videojuegos online. La capacidad de reacción de un crío es probablemente 10 veces más alta que la mía, su capacidad de aprendizaje es aproximadamente parecida a la de HAL9000, y además, se divierte.

3 opiniones en “Por qué no juego a videojuegos en modo ‘online’”

  1. Pero si es cierto que en muchos juegos, hay más trolles dispuestos a dar por saco y sacar de quicio a la gente que a disfrutar del juego y pasar un buen rato.

    1. Creo que tengo que empezar a asumir que soy un manta jugando videojuegos y ya está. 🙂

  2. Hay un modo online, que se llama jugador contra entorno, que te enfrentas a bots, quizá en los juegos que tienes ese modo no existe, pero si investigas un poco veras que hay juegos online super entretenidos, donde cooperas y además de divertirte, conoces a otros jugadores (de 10-12 o incluso de 40) que disfrutan cooperando como tú.
    Dicho sin acritud…

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