Parafilias, cuando la predicación y el caviar pierden su significado “natural”

Si bien la semana pasada hablaba de prácticas extremas en la cultura del BDSM, ahora es pertinente hablar de las parafilias. Y diréis… ¿por qué? Bueno, el masoquismo en sí es una “filia” y bueno, sobre todo porque molan muchísimo. Hay de todo. Una de las cosas que más me sorprenden del sexo, es que siempre te va a sorprender -perdón por la redundancia-. La frase que se suele utilizar cuando te cuentan algo insólito es: “Hay gente pa’ tó”. Es un clásico, y en el mundo del sexo igual. Quizás la mayoría de las personas que lean esto piensen que las “cosas raras” en la cama o, en la mazmorrita más cercana, no son lo suyo. Pero tal vez aún no han descubierto su excitación especial. Quizás las mujeres no sueltan fluidos suficientes porque no están practicando lo suyo, quizás a ellos no se les pone dura porque no contemplan lo que verdaderamente les gusta.

Nunca se sabe cuándo puede subir la libido, y cuando se encuentra el momento perfecto, puede que sea cuando ves a tu pareja llorar. ¿Habéis visto Kiki, el amor se hace? Vale, parece que siempre hablo de la misma película, pero es la única, así, reciente, que gire únicamente en torno a las parafilias. Es un ejemplo perfecto. En la película de Paco León aparecen unas cuantas como por ejemplo la dendrofilia (atracción sexual hacia los árboles) o la elifilia (obsesión por determinados tejidos). Adoro cómo define Wikipedia la dacrifilia.  Atención, dice así: “Es la parafilia en la que uno se excita con las lágrimas o el llanto. Está asociada sobre todo a varones. También es pasión por los colmillos de la otra persona, excitación al sentir los colmillos en la piel, con lo que llega uno a correrse”. Seguro que esto en la RAE no aparece.

Pero demos un paso más a las ya conocidas parafilias del filme español. Hay para todos los gustos. Seguro que os suena la línea de películas conocidas como “caviar”. Estas escenas escatológicas derivan de la coprofilia, eso de “plantar un zurullo en mitad del pecho”, como señala la comedia No es otra estúpida película americana –apuesta segura para los amantes del cine absurdo–. Vecina amiga de la coprofilia es la urofilia, popularmente conocida como “lluvia dorada”, eso de mear encima de la gente no solo da placer a Ricky Martin. También está la clismafilia, que consiste en obtener placer sexual mientras te meten líquido por el ano. Así que ya sabéis, todos los vídeos virales en los que aparecen hombres metiéndose alcohol por el culo, no es para hacerse el gallito, sino para satisfacer un deseo sexual.

Vamos ahora con algunas que parece que son bastante comunes en la población y que seguro que se desconoce el nombre este científico. ¿Sabéis qué es la agonophilia? Es algo muy común en el cine o en el 80% de las parejas. ¿Recordáis esa frase infantil de: “Los que se pelean se desean”? Pues algo parecido, es la excitación sexual que produce una pelea, una riña. Ahora más de uno sabrá porqué discuten tanto. ¿Y eso de soltar el nombre de un actor gentleman durante el coito? Cuando fantaseamos con otra persona en el acto, se denomina alorgasmia. O eso de que la niña llegue diciendo que está con una persona que le dobla la edad, pues también es una parafilia, se llama cronofilia.

Para terminar, voy a contaros unas cuantas que merecen tener un aporte gráfico porque tal vez no las captéis únicamente con palabras. Pero a ver, ¿qué es eso del axilismo? Dícese de la persona que se masturba dentro de la axila de otro ser. Atrás quedaron “las cubanas” –masturbación con los pechos–. También existe la dysmorfofilia, “atracción hacia personas deformadas”. Bueno, si una se pone cachonda si la raptan, por qué no correrse si uno tiene una joroba. Ojo, cuidado con esas personas que en fechas señaladas van hacia ti y te tiran de la oreja, quizás sea una de esas a las que le dan placer los lóbulos de las orejas. Sí, ginoticolobomasofilia. Eso es. Un término sencillo. ¿Y la homiliofilia? La excitación sexual viene cuando predicas tu religión a una persona fácil de convencer. Seguro que hay algún testigo de Jehová homiliofilio.

¿A que son de lo más curiosas? Nada. Una se ríe un rato y oye, también aprende. No obstante, siempre teniendo presente que no son depravaciones, sino tendencias sexuales incontrolables y de lo más naturales. Es algo que pide tanto el cuerpo como la mente, entonces… ¿por qué reprimirlo?