¿Payasos aterrorizando a la gente? ¡Eso no es nuevo!

Desde hace unos meses, recibimos noticias de una serie de individuos que deciden disfrazarse de payasos macabros con el fin de ir asustando a la gente, quedando recogido en vídeos que se suben a Youtube y atraen miles de visitas, habiendo convertido en viral esta llamativa tendencia. Los casos comenzaron a darse en los Estados Unidos, aunque poco a poco se van extendiendo a otros lugares del mundo. Incluso en el jerezano barrio de La Granja dicen que uno de estos bromistas ha hecho de las suyas.

Lejos de ser novedosa, esta idea ya supo incluso seducir a cineastas. Allá por 1988 se estrenó Killers klowns from Outer Space, cuyo título se traduce literalmente como Los payasos asesinos del Espacio Exterior. El título, desde luego, no deja mucho lugar al misterio.

Mientras pasan una noche relajada en un descampado, unos jóvenes divisan en el cielo una especie de cometa anaranjado que surca los cielos. El cometa resulta ser una nave espacial con forma de carpa de circo (ojo al detalle) que aterriza en las cercanías del típico pueblo donde nunca pasa nada. La estrafalaria nave, luminosa y radiante, está tripulada por miembros de una especie alienígena con apariencia de terroríficos payasos que han venido, nada más y nada menos, que a matar humanos y a intentar saciar su incansable apetito.

Estamos ante una película peculiar. Ciertamente, es floja en algunos aspectos. No se le puede llamar película de terror, pues lo cierto es que no asusta; a no ser que padezcas de coulrofobia (la conocida como fobia a los payasos). Tampoco se le puede llamar comedia, pues aunque la película cuenta con un (penoso) dúo cómico e intenta plantear situaciones hilarantes, no logra ser desternillante ni excesivamente graciosa.

Aunque tiene sus virtudes, eso sí. Es una película con un planteamiento realmente original y realizada con una creatividad grandiosa. Los aterradores payasos del espacio, lejos de matar de maneras convencionales, cuentan con un arsenal de armas y medios, nunca mejor dicho, de otro mundo, aunque con una indudable influencia circense.

Entre sus variopintos juguetitos, cuentan con pistolas que parecen de juguete y lanzan letales proyectiles de palomitas de maíz, con tartas de merengue corrosivo o globos con forma de perro que se convierten en pertinaces rastreadores de presas humanas. También cuentan con peculiares poderes, siendo capaces de conducir veloces coches invisibles o de proyectar sombras chinescas capaces de comerse a sus sorprendidos espectadores. En su nave, con una colorida decoración y una estética bastante lograda, almacenan a los humanos capturados en grandes vainas de algodón de azúcar dónde, tarde o temprano, los apresados servirán como aperitivo para sus despiadados captores. Y si esto no es suficiente, poseen una fuerza y agilidad sobrehumanas. Temibles enemigos, quién puede ponerlo en duda.

Sin querer meter spoilers, el final, simplemente, es apoteósico.

¿Recomiendo el visionado de esta película? Sí, aunque la experiencia mejora cuando es vista con buenos amigos, ganas de echar un rato entretenido y sin prejuicios. Si buscas una gran película, capaz de complacer al más exigente cinéfilo y al crítico más pedante, mejor busca otra. Tónica general de todas las películas de las que hablaré en mis artículos para Coolt Magazine.

¡Hasta la próxima peli!