Poliamor: una cuestión de amor, no de sexo

'Kiki, el amor se hace' y su trío enganchado al poliamor.

Puede que a muchos le cueste introducir este concepto simple —y complejo a la vez— en la sesera. Poliamor significa tener más de una relación íntima y amorosa al mismo tiempo con varias personas. Suele estar relacionado normalmente con el sexo, pero no tiene por qué, es decir, es complementario, pero no vital en la práctica del término. Este juego mental es causado por el amor, el amor a más de una persona.

Lejos de las escenas de película recurrentes, obras de teatro con tríos amorosos, de series que recrean un amor infinito que luego se desvanece con la presencia de la lujuria —como en el caso de Guerra y Paz de Tolstói, o la última producción serial de la BBC sobre dicha obra—, el poliamor se traduce en el afecto de personas por otras –de cualquier género– sin necesidad de posesión. Según el psicólogo Adrián Triglia es algo sano y una relación amorosa que no siempre concluye en sexo.

Si bien el amor es una construcción del ser humano por hallar la felicidad o un deseo mental de estabilidad emocional —o no—, el poliamor también es inventado para saciar necesidades personales. Este concepto trata de desafiar lo normalizado, el amor convencional que deriva en una familia tradicional compuesta por hombre y mujer. Puede ser una relación abierta de “carta blanca”, consentida siempre desde un principio. No obstante, son relaciones como otra cualquiera y puede que se genere desconfianza y que la relación acabe. Puede suceder de todo. El poliamor es amor, por lo que como en este, hay una baraja de posibilidades, no un destino fijo.

Puede que ambos establezcan el grupo íntimo y que no permitan que se traspase ese cerco previamente hablado. O puede darse el caso de amante-pareja. Una relación jerárquica en la que una persona ocupa el primer puesto y otra queda relegado a un lugar secundario. Todo siempre a sabiendas. Poliamor no es sinónimo de poligamia. Son parejas que van más allá de la unión entre dos personas que son conscientes de ello, lo aceptan y participan en el juego de manera sana. Para algunos es inteligencia mental al desvanecer el sentimiento de posesión —germen que no debe estar unido nunca al amor—. Cada uno es libre de hacer lo  que crea conveniente, pero si se es capaz de crear lazos sentimentales con más de una persona, ¿por qué no disfrutar de ello?

El poliamor no intenta ser una estrategia de engaño. No se trata de serle infiel a tu pareja, sino de disfrutar del cariño, del cuerpo y del calor de más de una persona. La periodista británica Helen Croydon de The Independent asegura que el concepto no significa acostarse con muchas personas, sino de amar a varias. Aquellos que creen en el poliamor piensan que “el amor no es un recurso finito”, va más allá, sobre todo más allá de una única persona.

¿Cómo comprender esta tendencia? El largometraje de Paco León, Kiki, el amor se hace expone esta práctica a las mil maravillas junto con la exposición de otras parafilias de lo más interesantes. No obstante, las parafilias las dejaremos para otro texto. Próximamente más sexo y menos amor.