SOMOS COOLT

Eloy Baztarrica

Quise que Coolt fuera un lugar donde poder escribir de todo lo que concierne a una generación. Niños ochenteros que ahora peinamos canas. Un sitio libre en el que todo el que plasmara sus ideas se sintiera realizado por dar rienda suelta a su niño interior. Hace tres meses que estamos ‘en antena’; y gracias a lavozdelsur.es, a vosotros, lectores y a nuestros magníficos colaboradores, SOMOS COOLT y esperamos serlo por mucho tiempo. A continuación, ellos os contarán qué les motiva a abrirse cada semana en esta humilde publicación. ¡Con todos vosotros..! (redoble de tambores, fanfarrias y un gran cartel de papel, en el que se puede leer “COOLT”, por el que atravesarán nuestros escritores ¡RAS!)


Ángel Ramos

Miro a mi infancia como si fuera un planeta extraño que ya no existe. No hay mejor metáfora sobre crecer que Supermán. Los 80 son el Planeta Krypton y ya no existe, ni puedes volver a él. Solo puedes recordarlo. Los 80, bueno, España en los 80 era como Albania o Polonia. Como mucho como Yugoslavia. El país salía de una dictadura y arrastraba actitudes dictatoriales, injustas, absurdas y aquello se traslucía en la forma de tratarnos, en la forma de ver las cosas, de solucionar los problemas y, sobre todo en eso que se llama inconsciente colectivo. Me gustó mucho más este país cuando comenzó a mejorar. Ahora nos parece que no, pero mejoró mucho. Hemos mejorado mucho. No echo los 80 de menos. No había muchas cosas, la verdad. En ningún lado. Lo que sí echo de menos son las sensaciones, ya sabes. Lo de ser niño, lo de descubrir todos los días cosas nuevas, lo de tener un cuerpo que estaba por atrofiar, echo de menos a toda la gente que ya no está . La gente de Coolt me dijo que hablara de los 80 pero creo que hablo, sobre todo, de dos cosas: de cómo me sentía yo frente al mundo aquel y de España. El segundo es un tema que me flipa. Yo les pido disculpas por no garrapiñarles los recuerdos sobre la década y aferrarme a la mierda esa del realismo costumbrista. Ya sabrán perdonarme.


Alicia Moreno

Los ochenta pasarán de moda cuando todos los que nacimos en esa época ya no estemos, y para entonces será demasiado tarde, porque mucha de la gente que ha nacido en otras décadas llevará años contagiada de esta fiebre y seguirá propagándola.

Los ochenta tienen tantas ramas que es muy difícil que no te quedes enganchado en alguna de ellas. Es inútil tratar de cortarlas. No sirve de nada intentar escapar de su abrazo. Sabes que te tienen bien agarrado.

Los ochenta están condenados a ser eternos.


Blas Ruiz Grau

Coolt es un lugar donde siento libertad. No es fácil que te dejen escribir sobre lo que quieras, sobre todo teniendo en cuenta cómo es mi cabeza, por lo que Coolt me abrió un mundo donde no soy el escritor, ni el tuitero, ni ningún tipo de personaje. Soy solamente Blas. Y eso es genial.


Dani Bordas

El orden, la limpieza y no estar con la cabeza a la virulé son las tres únicas cosas que diferencian a una persona con Síndrome de Diógenes de un acumulador de trastos de su infancia. A los primeros los sacan en Callejeros; a los segundos, con suerte, en Coolt Magazine.

Yo la tuve y para mí, inconstante empedernido, ha supuesto la oportunidad perfecta para escribir (y entregar) algo semanalmente sobre juguetes, películas, tebeos y todos esos temas que no le interesan a la gente que no me interesa.

Luego está también lo de fliparse e ir por ahí creyendo que perteneces al cuarto poder, claro.


Daniel Marco

Decían en un podcast el otro día que nuestra generación es la primera que ha crecido jugando a juegos de mesa. Los que vivimos los años 80 como niños llenábamos nuestras cartas a los Reyes Magos de hipopótamos que comen bolas, de burros cargados de utensilios varios, de mesas de operación, de mazmorras infestadas de esqueletos y orcos, de campos de batalla en alta mar, de cocodrilos con problemas dentales… Al final, casi siempre, teníamos que conformarnos con imitaciones baratas (y cutres) de Falomir. 


Félix Aguilar

Cuando me enteré de lo de Coolt Magazine, me ofrecí a colaborar, porque me pareció una buena forma de hacerme millonario y contar mis cosillas. Pero cuando me supe que no se cobraba nada, pensé que quizá en New York Times se pegarían por mi. Pero no me respondieron, por lo que me conformé con Coolt. Pero mola escribir en el mismo sitio que Eloy, Ismael, Dani Marco… Mola mucho. Tres meses han pasado ya. ¡Felicidades Coolt Magazine!


Luis González

Yo nací en el año 1979 para poder disfrutar de todo el esplendor de los 80 y 90. Nací con hombreras, veía Espinete y Don Pinpom, tenía un Walkman amarillo, jugaba al MSX, me tiraba por los toboganes y ME DEJABA el culo en el suelo, ¿qué es ese suelo de gomita que le ponen ahora a los parques infantiles? Yo soy de los de antes, de los de toda la vida. De los que le vieron la teta a Sabrina.
Cuando me dijeron que si quería escribir en coolt, dije “Anda, claro. Este proyecto mola cantidubi. ¿Hay que escribir sobre lo que hacía yo cuando era un niño? Me viene perfecto porque no sé si he dejado de ser niño en algún momento”.

Marco A. Herrera

Cuando vi de qué iba Coolt Magazine no me pude resistir: yo quería escribir ahí.

Por edad, no tengo nada que escribir sobre los 80, pero sí podía aportar mucho sobre ocio, que para eso he estudiado Publicidad y Periodismo en turno de tarde.
El turno de tarde te convierte, si no lo eres ya, en un profesional del trasnochar, en un licenciado en procrastinar, lo cual es mucho más útil a lo largo de tu vida que licenciarte en Periodismo.
Series, videojuegos, películas mudas de 1923 o discos que Pitchfork dice que son maravillosos y que a ti lo único que te parecen es que el cantante tiene una depresión muy seria, da igual. La noche es larga, es ocio y es tiempo para prestar atención a todas esas cosas. Y Coolt ha nacido para que podamos contarlas.

Paco Sánchez Múgica

Coolt Magazine surgió tras una ronda de chupitos de absenta en un fin de semana loco en Las Vegas con el bueno de Eloy Baztarrica. Bueno, en realidad nos gusta imaginarnos que fue así porque suena más peliculero pero el germen de esta historia al final se resume en chico le habla a chico por facebook, se agregan, tienen en común algo más que el origen vascuence de uno de sus apellidos, y se ponen a colaborar juntos en un proyecto con más ilusión que cabeza. La apuesta empezó con esa pregunta retórica infanto-juvenil que siempre acaba conduciendo a lo peor: ¿a que no hay huevos? Superada la resaca a la mañana siguiente, vimos que ya todo estaba en marcha gracias a la gente tan genial que desparrama sus intimidades, relatos, ideas, nostalgias y mierdas variadas por las páginas virtuales de esta revista digital. ¿Qué es Coolt?, nos preguntábamos al principio. Y hoy podemos decir que Coolt es eterno gracias a vosotros. 


Txema Pinedo

Para mí, Coolt es un espacio donde damos lo mejor de nosotros mismos, con ilusión y libertad. Un lugar donde crecer tras cada palabra encadenada que termina formando un pensamiento, alojado en un artículo que llega a los demás. Coolt es una oportunidad para leer diferente, escribir libremente, descubrir, interpretar, sentir, reír e incluso viajar a la nostalgia de tiempos pasados, esos que dicen que siempre fueron mejores. Pero no olvidemos nunca, que nuestro presente será ese tiempo pasado del futuro. Un honor formar parte de esta familia.