Sensibilidad sentida

Veo a mi sobrina, de tres años, triste, porque su mejor amiga le ha dicho que ya no quiere ser su amiga, y se me rompe el corazón. A una parte de mí le encanta que sea una niña sensible, pero a la otra le horroriza, porque sabe que le espera toda una vida de sufrimiento. Lo sé porque yo he estado ahí. Y sigo ahí, a pesar de los muchos e inútiles intentos por cruzar la línea y colocarme al otro lado, con los otros: en el lado de los sin (sin sentimientos ni empatía).

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Paciencia

—¿Cuándo empiezan las uvas?

—Ahora, en un ratito, cariño.

—Pero yo quiero que empiecen ya.

—Pero es que empiezan en un rato, cielito.

—¡Quiero que me pongas las uvas!

—¡No te las puedo poner! Las uvas se toman justo antes de que den las doce y es entonces cuando salen en la tele. No se pueden adelantar ni atrasar porque tú quieras verlas. Son cuando tienen que ser. Continuar leyendo “Paciencia”

Navidad

De las Navidades de cuando era pequeña recuerdo mis mofletes colorados porque la calefacción en casa de mi abuela Pepa estaba siempre altísima; las cenas alrededor de la mesa, cuando todavía estábamos todos; la ensaladilla rusa de mi madre, que aún hoy sigue siendo un plato que le pedimos que prepare en estas fechas; las sesiones al piano, después.

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Descubrimientos

—¿Quién es?

—Soy yo.

—¿Qué vienes a buscar?

—A ti.

—Ya es tarde.

—¿Por qué?

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Un poco de prehistoria

—Hola, me llamo Lhya y estoy enganchada al chat.

—Hola, Lhya. Bienvenida a Chateros Anónimos.

Así podría haber empezado una de esas reuniones a las que no habría estado mal asistir allá por 1998.

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