Dos bocadillos para el recreo

Paso por la calle de un colegio después del recreo. Dentro de éste poca basura. No es como cuando yo era pequeño, por más que se empeñen en decir, los niños de hoy en día tienen más educación que los de antes. No sé si la tienen, pero al menos la reciben.

No pasa lo mismo fuera. Un ejército de niños sobrealimentados hacen su ritual diario. No tienen hambre o, simplemente, lo que les han puesto de desayuno no les gusta y tiran el bocata al exterior. En un intento de limpiar sus pecados ‘bocatiles’ se deshacen de las pruebas. Decenas de panes con un mordisco o dos, semidesnudos, cubiertos por un papel de aluminio arrugado. Y el foie-gras ennegrecido. El paseo de la vergüenza del hambre y el consumismo. Continuar leyendo “Dos bocadillos para el recreo”