Hitchcock, o por qué me siento Janet Leigh cuando voy a la ducha

Nacemos con miedo. Pensar de adultos en algo que nos da miedo es retrotraernos a la infancia. O lloramos de puro miedo al nacer, o no respiramos. Luego viene el hombre del saco, el ‘si te portas mal no vienen los Reyes’, el ‘si no te callas, te llevará un viejo’, ‘estudia o no tendrás futuro’, ‘cásate cuanto antes o morirás solo’, ‘no te quejes, al menos tienes trabajo’, ‘cuídate o te va a entrar algo malo…’. El miedo es progresivo y consustancial a nuestras vidas. Del miedo irracional pasamos a ser algo temerarios de niños y adolescentes, por eso suelen ser épocas felices y sin consciencia del peligro; luego vuelve lo irracional y se instala un miedo que ya nunca nos abandona si no se le combate adecuadamente. Casi casi siempre acaba venciendo. Continuar leyendo “Hitchcock, o por qué me siento Janet Leigh cuando voy a la ducha”