‘A kind of magic’

Cuando mi profesora de parvulitos —palabra que me encanta, aunque ya no se use, porque es decirla y acordarme de los Phoskitos (tragaldabas se nace) que me comía en los recreos, cosa impensable ahora, creo, entre tantos L. Casei Imunitass— me enseñó a leer, yo no podía imaginar que, en realidad, estaba haciendo mucho más que darme la clave para descifrar lo que ponía en los carteles de las heladerías de «Mágala», como me empeñaba en referirme a Málaga (la dislexia hacía que sonase mágico), lugar donde mis padres me llevaron algunos veranos. Continuar leyendo “‘A kind of magic’”

Aparatejos

Probablemente, el regalo que más utilicé de pequeño, fue el walkman. Ese aparato en el que metías una cinta de casete, te ponías los auriculares —aka cascos—, dabas al botón de play y disfrutabas de tu música preferida. La ventaja de este aparatejo era que podías llevarlo a cualquier parte, eso sí, nutrido con un buen paquete de pilas. Eso sí, era un ladrillo de cojones. Continuar leyendo “Aparatejos”