Ave María purísima

Quiero confesarme. Sí, ahora. De algo que sucedió hace muchos años. Ha pasado mucho tiempo y supongo que el delito ya ha prescrito, pero a mí me sigue pesando. Quiero confesar y entregarme. Aunque me encantaría que viniera alguien ahora mismo y me dijera que apagara el ordenador y que me fuera a la cama, la verdad. Como aquel mensaje que aparecía cuando llegabas al final del Monkey Island, aunque fueran las cinco de una calurosa tarde de julio. Continuar leyendo “Ave María purísima”