Sensibilidad sentida

Veo a mi sobrina, de tres años, triste, porque su mejor amiga le ha dicho que ya no quiere ser su amiga, y se me rompe el corazón. A una parte de mí le encanta que sea una niña sensible, pero a la otra le horroriza, porque sabe que le espera toda una vida de sufrimiento. Lo sé porque yo he estado ahí. Y sigo ahí, a pesar de los muchos e inútiles intentos por cruzar la línea y colocarme al otro lado, con los otros: en el lado de los sin (sin sentimientos ni empatía).

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