Desayuno, almuerzo, cena y porno

Una vez, en una discusión en la radio sobre si celebrar Mundiales de fútbol cada dos años que había puesto la FIFA sobre la mesa, Jorge Valdano dijo estar en contra por el simple motivo de que valoramos los partidos de un Mundial por su carácter excepcional, de un evento muy poco frecuente, y que jugarlos cada dos años acabaría con ello.
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‘Enter your password’

Mi primera contraseña, chispas, fue el pin de la tarjeta de Cajamadrid que me dieron al abrir mi cuenta joven. Cuatro números.

Mi siguiente contraseña fue la de Hotmail. Unos pocos números más. 123456, claro. Continuar leyendo “‘Enter your password’”

Coolt Navidad

Siempre que se acercan estas fechas es muy sencillo toparte de bruces con lo que te voy a contar. Es tan habitual que creo que ni ya le prestamos atención, pues es la comidilla de todos los años y nuestro cerebro ya lo tiene registrado como algo cotidiano. No es otra cosa que el recurrente comentario sobre si gusta o no la Navidad. No emplearé la palabra “odio”, si leíste mi anterior artículo sabrás por qué (y si no, qué narices, te invito a hacerlo). Continuar leyendo “Coolt Navidad”

Los cinco sabores básicos

Últimamente no duermo muy bien, por lo que me dedico a no hacer nada de la forma más constructiva posible. Planeo la pérdida de tiempo de un modo tan meticuloso como absurdo. Cada noche igual, el mismo protocolo. Ceno a eso de las ocho, siempre en la cocina, sin televisor ni teléfono móvil que me pudiese evadir de una buena conversación, de una charla que últimamente nunca sucede. Llevo una década viviendo solo. Desde que me separé de Gloria no he vuelto a rehacer mi vida. “Como si antes hubiera tenido alguna” pienso en ocasiones.

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Ciencia-ficción cotidiana: la verdad de las mentiras

Leo en El Mundo un apasionante relato de amor salvaje, narrado con el ritmo novelesco y la grandeza sencilla de la firma de Pedro Simón. Va sobre un padre que abrirá los mares en dos con tal de salvar a su hija terminal. Nadia tiene tricotiodistrofia. Una enfermedad extremadamente rara que le hace, a sus once años, tener la mente de una niña de cuatro en un cuerpo de una mujer de 80. Continuar leyendo “Ciencia-ficción cotidiana: la verdad de las mentiras”

¡Arriba la calceta!

Pues sí, amigas y amigos. La calceta, hacer punto, es una actividad llena de beneficios que hoy queremos reivindicar desde aquí. Continuar leyendo “¡Arriba la calceta!”

Hay mentiras que son poesía

Cada mañana me preguntaba lo mismo y le respondía que sí, que habíamos dormido abrazados toda la noche; pero era mentira, yo nunca dormía. Normalmente me limitaba a permanecer inmóvil, llegando a sentir su cálida respiración en mi nuca, como una corriente de aire africano con esencia a berbere. En ocasiones se asimilaba más a la densa masa de aire procedente de las fosas nasales de un rinoceronte blanco, de poco más de 3 toneladas, antes de comenzar una carrera que haría vibrar al miedo allá por donde pisara. Y me abrazaba, como quien se acopla a su nave nodriza. Como un botón, que tras un leve giro se introduce de un modo perfecto en su ojal, pasé a ser el vacío donde ella penetraba y se quedaba a dormir, acurrucada. Y entrábamos en otra dimensión. Una más pausada, donde no sucedía nada. Yo me giraba despacio, como quien pasea por el espacio con una misión establecida, alunizar en su torso semidesnudo. Examinaba cada rincón de su cuerpo, como quien se encuentra cara a cara con una obra de arte inesperada. Fuera, la luz de una famélica farola provocaba siluetas oscuras que danzaban sobre el cabecero, alguna incluso caía al suelo. Sobre sus caderas la sombra de un árbol que asomaba tras la ventana, como queriendo echar raíces en su lado de la cama. El reloj de la mesita era digital, por lo que carecía de ese terrible y molesto tic-tac que tanto echaba de menos. Cuando no hay nada que decir el silencio se convierte en un ruido intenso que ensordece al resto de los sentidos. Continuar leyendo “Hay mentiras que son poesía”

Eres un hijo de puta, Michael Knight

En los 80 no estábamos familiarizados con el concepto de ‘audiencia’. Al haber solo dos cadenas el medidor del éxito de un programa era sacar la cabeza por la ventana y ver si en la calle había mucha gente o poca. Si la emisión de una película o una serie coincidía con una inusual ausencia de personal en las calles es que lo estabas petando. Por ejemplo: cuando TVE comenzó con su  programación matutina (un avance que nos llevó a las puertas del siglo XXI) decidió que Los ricos también lloran inaugurara sus emisiones de ficción en dicha franja. Fue el primer ‘culebrón’ emitido en nuestro país. Entendiendo como ‘culebrón’ aquella telenovela de larga duración producida en un país de Iberoamérica. Continuar leyendo “Eres un hijo de puta, Michael Knight”

Todos y todas

—Buenas tardes a todos. Hoy tengo el honor de estar aquí… Veo una mano levantada en la primera fila. Las preguntas las responderé al final. Continuar leyendo “Todos y todas”

Vida, muerte y resurrección de la flamenca de encima de la tele

En el verano de 2014 fuimos al Museo de Muñecas Marín. Llevábamos mucho tiempo planeando la visita a este templo de uno de los pilares de la España profunda por excelencia. Sin embargo, nunca llegábamos a dar el paso, en parte porque sólo abría los días entre semana y en horario de mañana. Menos mal que un día de julio allí nos presentamos, porque unos meses después cerrarían fábrica y museo. Continuar leyendo “Vida, muerte y resurrección de la flamenca de encima de la tele”

La tiranía de la sonrisa

“Sonríe, que estás más guapa”, me suelta, en el metro, un tipo que no conozco y que está en el asiento de enfrente. Lo miro, con mi dolor de muela del juicio, y, como no sigo su consejo, contrariado, me dice: “Chica, qué siesa. Pues un día sin sonreír es un día perdido”. Miro el móvil: son las siete y cuarto de la mañana. Es demasiado pronto para una discusión, así que subo el volumen de mi lista de reproducción Canciones para hundirme en la miseria y cierro los ojos. Ya no lo veo ni lo escucho, pero sé, perfectamente, que él me está diciendo algo como “amargada”, “creída” o cualquiera de esas cosas recurrentes. Continuar leyendo “La tiranía de la sonrisa”

Los perros tienen la clave de la felicidad

Es un lunes cualquiera, vacío, de esos en los que no hay fútbol. El cielo está parcialmente nublado. Los semáforos mantienen una coreografía perfecta con los vehículos que bailan al compás de un tango intermitente. Una sombra acecha sobre la calzada, grotescos edificios se vuelcan sobre los peatones de un modo vertiginoso. Entre tanto caos, una chiquilla lucha contra dragones mientras sujeta un libro. Un mocoso escribe poesía recostado sobre un árbol deshojado y una anciana tira migas de pan a cualquier tiempo pasado. Continuar leyendo “Los perros tienen la clave de la felicidad”

Lo que ocurre cuando una mujer habla de la regla

Nosotras, las que la padecemos, la conocemos vulgarmente como la Señora Roja. Es una de esas personas a las que ves cuando vas por la calle y que realmente no tienes ganas de saludar e intentas evitar a toda costa, incluso sin disimulo. Pero no.  Esa persona termina viéndote e insistiendo. Ves por el rabillo del ojo que se dirige hacia ti. En tu mente planeas una huida rápida. Pero fracasas. Finalmente consigue acercarse, te habla, y más tarde se presenta en tu casa sin que tú hayas propuesto nada. Continuar leyendo “Lo que ocurre cuando una mujer habla de la regla”

Con los ojos de un niño

Es inevitable pensar alguna vez en nuestra vida —y más de una vez, dos y tres— que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sí, ya no hablo sólo de los que sentimos por nuestras venas esa sangre freak de la que tan orgullosos estamos, no, a todos nos ha venido ese pensamiento alguna vez. Si tuviera que enfocarlo a lo que en esta maravillosa revista se trata, podría aludir al ya tan manido “es que joder, antes sí que molaba la tv y los programas que daban”. Continuar leyendo “Con los ojos de un niño”

Niños incorrectos

Vivíamos en un mundo donde la palabra subnormal era la de uso más corriente para referirse a personas con Síndrome de Down. Incluso había un día instituido, El día del Subnormal, para recoger fondos al estilo del Domund o del día de la banderita de la Cruz Roja. Las señoras mayores se referían a los niños de Síndrome de Down como ‘mongolitos’ porque los médicos que salían en la tele o entrevistaban en la radio usaban la palabra ‘mongólico’ para referirse a la minusvalía. Continuar leyendo “Niños incorrectos”