Aparatejos

Probablemente, el regalo que más utilicé de pequeño, fue el walkman. Ese aparato en el que metías una cinta de casete, te ponías los auriculares —aka cascos—, dabas al botón de play y disfrutabas de tu música preferida. La ventaja de este aparatejo era que podías llevarlo a cualquier parte, eso sí, nutrido con un buen paquete de pilas. Eso sí, era un ladrillo de cojones. Continuar leyendo “Aparatejos”