El tamaño no importa (Parte I)

Muchas veces una pequeña caja de cartón que te cabe en una mano, encierra horas y horas de diversión. Suelen ser lo que llamamos fillers en el argot. Un filler se supone que es un juego “de relleno”, un juego corto y fácil para sacar entre otros más grandes y complicados. Pero, en mi caso al menos, suele haber bastantes sesiones sólo a base de estos pequeños ya que muchos de ellos se explican en un “pispás” y muchas veces eso es algo esencial. 

Empezaremos con un cooperativo capaz de transportarnos a las trincheras de la Primera Guerra Mundial. En Los Inseparables (Ludonova) nos vamos a poner en la piel de un grupo de soldados franceses que se enfrentan cara a cara a una serie de adversidades que sólo conseguirán superar apoyándose unos a otros. Estos soldados han jurado volver a casa todos juntos así que se perderá la partida en el momento que cualquiera de ellos muera o si la moral del grupo cae tanto que no son capaces de seguir adelante. Por el contrario, ganarán la partida si son capaces de superar todas las misiones y se firma la paz.

Todo esto está representado en el juego, casi únicamente, por cartas. Las cartas de adversidad contienen 6 tipos de amenaza a las que nuestros soldados estarán expuestos (noche, nieve, lluvia, ataques químicos, bombardeos y asaltos) y diversos impactos que podrán sufrir. Las cartas se mezclan y reparten en dos mazos: Adversidad (con la carta de paloma de la paz en la base) y Moral (con la carta de monumento a los caídos en la parte de abajo). Si durante el transcurso de la partida se agota el mazo de Adversidad dejando a la vista la paloma de la paz significaría el final de la guerra. Si, por el contrario, se desvelara el monumento a los caídos la moral de los soldados caería tanto que no serían capaces de continuar. En cada ronda el jefe de la misión decide cuantas cartas roban los jugadores del mazo de Adversidad (el que nos acerca a la paz) y tendrán que intentar deshacerse del mayor número de cartas posible. Al final de la ronda se traspasarán del mazo de Moral al de Adversidad tantas cartas como les hayan sobrado en la mano a los jugadores (acercándonos a la pérdida de moral absoluta y alejándonos de la ansiada paz). 

Los Inseparables es un juego de Fabien Rifad y Juan Rodríguez y está ilustrado por Bernard Verlhac “Tignous”, uno de los fallecidos durante el terrible atentado terrorista a la revista Charlie Hebdo en enero de 2015.

Ediciones MasQueOca nos trae Camel Up Cartas, un juego de apuestas en una carrera de camellos. Se trata de una adaptación del divertido Camel Up (MasQueOca) simplificando sus componentes pero consiguiendo sensaciones muy parecidas. En este caso dispondremos de unas pocas cartas y los clásicos camellos (cinco) de madera a los que se unen, también de madera, una palmera y un fénec. Cierto número de cartas, dependiendo del número de jugadores, formarán la pista de carreras. Otras cartas harán las veces de contador de dinero (en este juego ganará el jugador más rico al final de la carrera). Por otro lado tenemos el mazo de cartas de carrera que, sustituyendo a los dados de su antecesor, determinarán qué camello avanza. Por último tenemos cartas de apuesta de dos tipos: de etapa (podremos apostar por el camello ganador o por el que quede en tercera posición) y de final carrera en la que podremos apostar tanto por el camello ganador como por el perdedor.

En su turno cada jugador puede hacer una de tres acciones disponibles: poner en juego a la palmera o el fénec (para adelantar o atrasar camellos), jugar una carta del mazo de carrera para poder avanzar a uno de los camellos o jugar una carta de carrera que tendremos en la mano. Además de esto podremos, si queremos, realizar una apuesta ya sea de etapa o de carrera. Cuando el mazo de carrera se agota termina una etapa y se resuelven sus apuestas. Cuando el primer camello cruce la línea de meta termina la carrera y se resuelven tanto las apuestas de etapa como las de final de la carrera. La gracia del juego reside en el apilamiento de camellos: cuando dos o más camellos coinciden en la misma casilla el último en llegar se coloca encima y siempre el camello que esté más arriba va por delante de los que están debajo. Además si un camello de un piso inferior se mueve moverá con él a todos los que estén encima. Se trata de un juego emocionante y caótico por momentos. Es imposible jugar sin gritar y animar al camello por el que has apostado.

Port Royal fue editado por Homoludicus en 2014, aunque hace tiempo que Devir se hizo con todo su catálogo. Es, probablemente, el juego al que más partidas le he sacado últimamente. Diseñado por uno de los creadores de juegos de moda, Alexander Pfister (Mombasa, Great Western Trail…) e ilustrado por el prolífico Klemens Franz (Agrícola, Orleans, Gran Hotel Austria…). En Port Royal seremos un capitán de barco y nos dedicaremos a comerciar con otros barcos, reclutar marineros que nos den ciertas ventajas e incluso realizar expediciones.

Realmente es un juego bastante abstracto pero muy divertido. El dorso de todas las cartas muestra una moneda y este será su valor mientras que estén en nuestra mano. Es decir, las cartas boca abajo que tengamos en nuestro poder representan nuestro dinero. Durante nuestro turno iremos descubriendo de una en una cartas de un mazo único. Entre estas cartas encontraremos varios barcos de 5 colores distintos con los que comerciar (recibir más monedas), distintos aspirantes a tripulación de nuestro barco que podemos contratar recibiendo a cambio distintos beneficios (y puntos) y cartas de expedición con una condición que habría que cumplir (llevar a bordo ciertos marineros determinados de los que podemos contratar). Como decía, iremos descubriendo cartas de una en una y seguiremos descubriendo hasta que nosotros decidamos plantarnos o hasta que acumulemos dos barcos del mismo color. Si esto ocurre nuestro turno habrá terminado inmediatamente: un barco viene a hacer negocios, dos vienen a atacarnos. Si hubiéramos decidido plantarnos antes de descubrir un segundo barco de un color ya presente podremos comerciar con uno de los disponibles para enriquecernos o contratar a algún nuevo marinero (si podemos pagarlo). Después de esto el resto de jugadores podrán hacer lo mismo (con nuestras cartas restantes) pero pagándonos un tributo por hacerlo (una moneda). Una vez todos los jugadores han tenido posibilidad de aprovechar una de nuestras cartas termina el turno y pasa al jugador siguiente.

¿Para qué arriesgarnos entonces y seguir descubriendo cartas? Porque si durante la primera fase de nuestro turno descubrimos cuatro barcos distintos podremos llevarnos dos cartas en lugar de una y si conseguimos los cinco barcos distintos serán tres las cartas que podremos adquirir. Tanto las expediciones como muchos de los marineros proporcionan puntos de victoria. Uno de mis momentos favoritos del juego llega cuando un jugador alcanza, al menos, a 12 puntos. En ese momento se dispara el final de la partida y se jugará un último turno del resto de jugadores para intentar superar su puntuación. Es el momento de arriesgar al máximo ya que será nuestra última oportunidad.

Tanto Los Inseparables como Port Royal son jugables de 2 a 5 jugadores y Camel Up Cartas llega hasta 6. Los Inseparables y Camel Up serán más divertidos y emocionantes en su número máximo de jugadores mientras que Port Royal a 5 pierde un poco de fluidez. 

Tengo bastantes más pequeños juegos de los que hablar y lo haré en futuras entregas. Está claro que cualquier juego grande suele ser mucho más vistoso y espectacular pero cualquiera de estos pequeñines te hará disfrutar tanto, o incluso más, que muchos grandullones.

5 opiniones en “El tamaño no importa (Parte I)”

  1. El otro día descubrí un mini llamado Korsar que está súper divertido y son solo cartas. 12€

  2. Tienen muy buena pinta, cada día me aficiono más a los juegos de mesa, hace poco adquirí SmallWorld, estoy deseando aprender a jugar.

    Pequeñitos ya tengo, Oh my Goods (un juego muy entretenido y divertido), Catan, juego de cartas, el Portal de Molthar y Time Line. Si todavía no has jugado a ninguno de estos 4 te los recomiendo.

    Yo me apunto estos para mi próxima adquisición.

    Gracias por las explicaciones de los juegos, haces que quiera comprarlos todos!!!

    Un saludo enorme.

    1. Gracias Noelia.
      Small World lo he jugado bastante en el iPad pero físicamente sólo una vez. A Oh my Goods ya le tenía echado el ojo. Catán de cartas no lo he probado y El Portal de Molthar no lo conocía. Me los apunto.

      Timeline solo he jugado el de Star Wars y era un tema que no dominaba nada. Tengo pruebas: https://youtu.be/JQxBzBaMqyc Me gustaría probar el normal u otro que controle más.

      Estos que he puesto me gustan mucho los 3 pero tengo ya casi preparadas la 2ª parte y la 3ª y la 4ª.

      Un saludo

      1. Hola Daniel,

        Te recomiendo que te hagas con Oh my Goods es muy entretenido y la verdad que es un juego que no se hace nada pesado y que siempre tienes ganas de jugar.

        Small World me ha encantado, estoy deseando que llegue el fin de semana para volver a jugar.

        Esperare con ganas la 2ª, 3ª y 4ª 🙂

        Un saludo.

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