Trabajando con gatos en casa, de la gloria a la desesperación

Yo trabajo en casa. Es una buena forma de trabajar, pero creedme, no es la mejor. Tu pareja cree que automáticamente te conviertes en el mensajero, recadero… una larga lista de tareas porque se supone que puedes gestionar tu tiempo cuando realmente, bueno, tienes más o menos las mismas horas de trabajo que cualquier otra persona que trabaja en una oficina.

El otro problema son los gatos. Si eres una buena persona los gatos te van a querer y por lo tanto, te van a reclamar tu atención y todo tu cariño y lo van a hacer de muchas formas, generalmente subiéndose encima que es lo menos malo o echándose tranquilamente encima del teclado, dándote con la patita para que les hagas caso o jugando con el ratón sin saber, curiosamente, que se llama ratón.

Al final acabas perdiendo la paciencia pero tampoco puedes explotar, porque bueno, realmente ellos no tiene la culpa: te quieren sin medida ni freno y solo esperan que les hagas caso.

Así que hay que buscar alternativas.

El gato es un animal que se conforma con presencias. Es decir, buscará un sitio donde echarse, donde quizás le hagas algunos mimos pero que tampoco lo molestes demasiado. Eso sí, tiene que estar “de cuerpo presente” por eres parte de su pirámide social, independientemente de si te considera si estás por encima o por debajo, que esa es otra.

La mejor forma de eliminar el problema, de tenerlos en el sitio equivocado, es precisamente crear un entorno en el que se sienta cómodo. Y sobre todo, y es muy importante, a tu misma altura. Mientras un perro consentirá tener un sitio en tu despacho, a tus pies, un gato no. Debe estar a la misma altura o si no, se subirá a la mesa, a tu silla, a donde sea para estar a tu nivel.

Y el problema es que cuando tienes más de un gato, la situación se multiplica acuerdo com la cantidad.

Así que hay que ponérselo fácil. Una cama de gato en una mesita auxiliar es una excelente solución, aunque simplemente puedes utilizar una tapa de caja. El gato se sentirá magnéticamente atraído por ese elemento que tiene “límites” que puede poseer, de forma que su inclinación natural le llevará a meterse dentro.

Y se habrá acabado el problema.

Autor: Carlos Burges Ruiz de Gopegui

Editor de faq-mac. Autor de libros electrónicos sobre Apple y productividad. Formador de LinkedIn, video2brain.com. Cínico, mal hablado, Viriato.