Mi vagina no tiene dientes

Sé que estáis deseosos de que empieza a hablar de cosas que nos introducimos las mujeres por la vagina. Y no sé por qué, la verdad es que me refería a métodos anticonceptivos, a copas menstruales, pero bueno. Este artículo no versa sobre copas de vino, anillos o cosas en tamaño jumbo, esta vez os traigo una película que trata los estereotipos y los prejuicios sexuales –o eso he visto yo–. La gran mayoría –espero que muchos–, conoceréis a la nueva imagen de los videoclubs, hablo de los portales audiovisuales que ofrecen películas a la carta. Netflix, es uno de ellos, y el filme del que os voy a hablar lo encontré ahí por casualidad. Muchos dicen que Netflix contiene morralla, género para abultar que luego realmente nadie va a ver. Pues bien, lo más seguro es que pensaran eso cuando compraron Vagina Dentata. No obstante, yo, me la tragué.

Es un largometraje estadounidense un tanto curioso. Al principio creí que se trataba de una película religiosa, aunque los insultos que sueltan en los primeros minutos me hicieron dudar. Ojo, agárrense, que vienen SPORILERS. Imaginaos, un niño rebelde de unos nueve años en una piscina junto a su hermanastra de unos cinco. Hasta ahí todo normal. Lo flipante llega segundos después, cuando el crío decide meterle un dedo en la vagina a la niña y este, a su sorpresa, se lleva un mordisco. Pero no un mordisco cualquiera, sino un señor mordisco, es decir, que diez años más tarde, el adolescente presenta una deformación en ese mismo dedo. En fin. Surrealista todo.

Transcurrida una década, aparecen en escena los verdaderos protagonistas, los dos niños pasan a ser adolescentes que van al instituto, como si de Grease, Clueless o High School Musical se tratase, pero con unos roles más pintorescos. Él, la viva imagen de satán, un flojo que solo aparece en su cama y siempre quiere penetrar a su novia por el culo. Ella, una devota cristiana que cree en la pureza y que quiere llegar virgen al matrimonio. Si bien ella guarda un anillo de castidad, pocos conflictos entrarán en la trama. Pero no es así, es obvio, es una película. De la nada entra en cámara un muchacho que le parece muy agraciado a la joven cristiana y al poco empiezan a tontear. Unos cuantos “jiji” y “jaja” y ya están ambos en una cueva medio desnudos.

Lo asombroso es que él la fuerza. Ella se niega a tener sexo y él termina violándola. ¿Qué ocurre? La resistencia de ella hace que sus dientes inferiores, sí, los de la vagina, se cierren hasta cortar por completo el pene del joven violador. Esa imagen se la imagina una, pero lo gracioso –y muy doliente para los hombres– es que luego sacan un primer plano de la polla erecta. Sí, ahí, en la roca de la cueva, sobre un pequeño reguero de sangre. Oye, la sinopsis de la película te avisa de que es un poco gore. Pero para nada. Simplemente no es apta para hombres con miembros sensibles.

Ahí es cuando ella, que nunca antes había explorado su zona más íntima, empieza a curiosear y a querer ver, con la ayuda de un espejo, qué monstruo se esconde dentro de su vagina. “¡Vagina dentata! ¡Vagina dentata!”, grita un ginecólogo que al inspeccionar el conducto vaginal de ella con su mano, pierde unos cuantos dedos. ¿Qué es la vagina dentata? Bien, es una leyenda, un mito de algunas culturas. En la misma película lo explican: “Un pez habita en la vagina de la Terrible Mother, el héroe es el hombre que derrota a la Terrible Mother, rompe el diente de su vagina, y le fornica”.

El asunto es que el concepto se ha popularizado en libros, series, animes… Incluso un novelista diseñó un aparato con dientes para la vagina, un instrumento anti-violaciones. Vale. Dices: joder, qué guay, así una puede salir por la calle sin miedo a que la violen. Pero… ¿No deberían inventar un aparato para la cabeza de esos violadores que borre sus ganas de violar? Hace poco se celebró el Día Internacional contra la Violencia de Género y se hizo viral un vídeo de un programa oriental que mostraba a las mujeres cómo taparse con maquillaje los moratones después de que el cerdo de tu pareja te pegase. Pues la vagina dentata es igual. Oye, que no somos nosotras las que tenemos que cambiar, que bastante han hecho las mujeres de la historia para que nosotras, las del siglo XXI, sigamos tapando mierdas, buscando soluciones estúpidas y sintiéndonos culpables por cosas que hace el que tiene pene.

La otra cuestión que yo me planteo es… ¿Por qué escogieron a una cristina para representar al mito? En la sinopsis también dicen que es una comedia, pero es interesante ver cómo una religiosa, la que dice que follar te aleja de Dios, luego es la que está deseando seguir manteniendo relaciones sexuales. Una vez roto el himen, la joven protagonista comienza a conocer a tíos que solo la ven como un objeto sexual. Hasta un viejo verde la encierra en un coche y le saca su pedazo de lengua puntiaguda húmeda. Todo muy asqueroso, vaya.

La protagonista se va desvinculando poco a poco de su crucifijo, de esas oraciones que realizaba antes en solitario en su cuarto. La película te muestra, básicamente, que su vagina, una piraña diabólica, la posee y que solo tiene sed de venganza. Sí. Solo quiere cortar pollas. ¿Por qué no puede ser una mujer religiosa una inteligente y dulce fornicadora? Aquí os quería hablar sobre la apariencia. Vivimos en una crisis de identidad tan inmensa con la ferviente revolución tecnológica que solo queremos aparentar ser otro que realmente no somos. Mujeres, hombres, el sexo es lo más básico y lo más natural del mundo. No prediquen un mensaje que luego no cumplen en su cama.