¡Y viva España!

Nada en este mundo, mirado con un mínimo de perspectiva, se puede atribuir a un solo cerebro, a un solo país, a una sola cultura. Muchos españolitos creerían que existe vida en Marte antes que admitir que la hubo antes de Manolo Escobar. Desfallecerían al saber que su himno no oficial, “Y Viva España”, es fruto del genio de dos belgas, Leo Rozenstraten  y Leo Caerts, y que su primera interpretación la realizó la cantante pop Samantha en 1972, en el dialecto flamenco del neerlandés. La letra resume la experiencia de una mujer belga en la España de los sesenta.

 

“He aprendido a tocar las castañuelas

y mis vestidos son todos andaluces.

He aprendido a bailar el flamenco.

escondida bajo un inmenso sombrero

Amo tu vino y tu caviar,

la cocina española, ¡qué festival!

El epílogo de la euforia será el síndrome posvacacional, tan acusado en los países francófonos:

“En mi habitación de nuevo triste y solitaria

contemplo estos muros, estos cuatro muros de piedra.

Me gustaría reencontrar mi fogosidad española

golpearlos para verlos al fin venirse abajo

y poder de un solo golpe de banderilla

reencontrarme allá bajo tus carpes”.

Desde el título, Eviva España, hasta la conga que podemos contemplar en el videoclip, da la impresión de que la agramatical frase “España por favor” es lo más cerca de la susodicha que estuvieron alguna vez sus autores (todavía se especula sobre si los errores lingüísticos eran o no intencionales). Entre familiares carpes y caviar, no se habían atrevido los norteños todavía a pintar el sur muy exótico. Esta moderación duraría bien poco.

La sueca Sylvia Vrethammar, que entonó la primera versión inglesa, casi no podrá contener la risa con su sombrero de palafrenero:

“Todas las damas se morían por Rodolfo Valentino.

Tenía juerga en esos días templados.

Sabía que cada vez que conoces a una criatura glacial

le tienes que enseñar maneras latinas de sangre caliente”.

“Por casualidad al romance caliente le encontré la respuesta.

Los bailarines de flamenco son de lejos la mejor apuesta.

Había uno que susurraba “oh, hasta la vista”

cada vez que le besaba detrás de la castañuela.

Agitaba sus maracas cerca de mí,    

enseguida me temblaban las rodillas.

Cuando llegan las chicas son rosas y pálidas

pero oh, tan sabrosas en cuanto se ponen morenas.

Supongo que saben que todos los tíos harán cola

para hacer el cortejo que sus novias no permitirán.

Pero todo perro tiene que tener su día de suerte,

es por eso que he aprendido la forma de gritar: ¡Olé!

Oh, este año me voy a la soleada España, ¡y viva España!

Voy a tomar el avión de la Costa Brava, ¡y viva España!

Si te gustaría charlar con un matador, en una fresca cabaña

y conocer a señoritas por docenas: España por favor.”

Se dice que el turismo en España siempre fue de borrachera y destrozos de hotel, pero parece claro que también fuimos la primera meca internacional del turismo sexual femenino.

Pronto alemanes, noruegos, daneses, finlandeses y otros guris loaban la última dictadura fascista de Europa. El tema fue tan popular que se le conocen una docena de versiones entre 1971 y 1974, a cada cual peor. La holandesa Imca Marina marcó un hito introduciéndole todo un carnaval sudamericano y algún que otro “ay ay ay” de ranchera. Tampoco ella se dio cuenta de que Eviva España no lo entiende ni un idiolecto andante como Chiquito de la Calzada.

“Miras por la ventana fantaseando a medianoche,

realmente España parece más que embrujada,

pues lentamente hasta el fantasmal lugar

avanzan los Caballereos [sic] alrededor de la casa

con su guitarra y se escuchan serenatas por todas partes

como en un festival musical”.

Cuando Manolo Escobar se subió al carro (que acabaría siendo su carro, pues su versión ha sido la más perdurable) sólo necesitó precisar un poco el imaginario:

“Entre flores, fandanguillos y alegrías

nació mi España, la tierra del amor.

Sólo Dios pudiera hacer tanta belleza,

y es imposible que puedan haber dos.

Y todo el mundo sabe que es verdad,

y lloran cuando tienen que marchar”.

“En las tardes soleadas de corrida,

la gente aclama al diestro con fervor.

Y él saluda paseando a su cuadrilla

con esa gracia de hidalgo español.

La plaza con sus oles vibra ya

y empieza nuestra fiesta nacional”.

No será Rodolfo Valentino con maracas, pero tampoco se diferencia en lo esencial de los tópicos descolocados de aquellos que “lloran cuando tienen que marchar“. Casi literal es la rendición de Billo´s Caracas Boys, que la trasladaría a Sudamérica. Y es que esta es la imagen del país que se llevan sus admiradores, los de dentro como los que vienen influidos por Anders Nilsen. A veces uno se pregunta si “facha” no provendrá de “fachada”…

De las múltiples versiones del éxito neerlandés, nos quedamos con la de 1977 en lengua arábiga. El libanés Melhem Barakat, derribando el muro de estereotipos, se asombraba de las semejanzas entre nuestro mundo y el suyo, en lo esencial más cercano que el de los fríos países del norte. ¿Qué le va a hacer si él nació en el Mediterráneo?

“Te quiero, alegría del extranjero,

y viva España.

Tú cielo es como nuestro cielo,

y viva España.

Tu aire es como nuestro aire,

y viva España”.